No todos votan por gusto, algunos van por obligación o necesidad

Ya sea por beneficio económico, ser seleccionado para representante de casilla o incluso por ser un “requisito laboral”, muchas personas acuden a las casillas

No todos votan por gusto, algunos van por obligación o necesidad
Felipe García Muchas personas acuden a las casillas el día de la elección, aunque algunas no solo van a votar

Ejercer el voto es un derecho, sin embargo hay quienes asisten a las casillas conscientemente y otros que se ven obligados a hacerlo, ya sea por beneficio económico, ser seleccionado para representante de casilla o incluso por ser un requisito para que te acepten al día siguiente en tu trabajo.

En cuanto al beneficio económico, varias personas asisten a las casillas en las elecciones para poder sacar una remuneración, tal es el caso del comerciante Sergio Márquez, quien llegó hace 15 días de Veracruz a la zona oriente del Estado de México y vio las elecciones como una gran oportunidad para su puesto de fruta. 

“La gente sale más que otros días y al haber mucho calor, lo que quiere la gente es refrescarse. Yo quisiera votar, pero me toca hasta Veracruz y no sé si haya una casilla especial para que pueda ejercer mi voto. Aunque a veces pienso que no importa tanto mi voto pues los políticos siempre prometen y nunca cumplen”.

Por su parte, Michelle y Karen, las dos con 17 años, fueron avisadas que tendrían una remuneración si apoyaban a buscar a la gente en la lista nominal. Mencionan que esto fue únicamente en estas elecciones “el número de gente que llegaba a la casilla era muy grande, tanto que los representantes no podían con el trabajo, por eso nos avisaron en el momento en el que la casilla era un caos.”

También se registró el caso de dos personas que decían que los mandaban sus patrones a votar, ya que, si al siguiente día no llevaban su pulgar pintado, no los dejaban ingresar a su trabajo y les descontaban el día. Ese fue el caso del señor Jesús, que se dio cita desde las 9 de la mañana en su casilla correspondiente. 

“A mi y a mi familia no nos interesa mucho votar pues los políticos son personas que no cumplen lo que prometen, de hecho llevaba muchos años sin pisar una casilla”, pero esta vez su patrón le sentenció a él y a sus compañeros a que llevarán su dedo pintado por el INE para que pudieran ingresar a trabajar. 

 

PL