Narrativa de la crisis por la Línea 12

José Ureña
José Ureña

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de 24 HORAS.

Es extraño.

Todo inició con Joel Ortega al frente del Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México, hoy en el debate nacional.

Él es el gran ausente de la grave crisis para la capital, el Gobierno y su partido.

Como primer director del Metro en el Gobierno capitalino anterior, Ortega recibió las instalaciones en sus condiciones de entonces.

Las avaló.

Pero luego descubrió problemas técnicos graves en la Línea 12 y le creyó el jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF) de entonces, Miguel Ángel Mancera.

Ahí comenzó una persecución hacia Marcelo Ebrard, muy politizada porque se ligó al reportaje sobre la casa blanca de la esposa presidencial Angélica Rivera.

Quienes conocen aquella historia acreditan los hechos a una estrategia urdida desde el Gobierno de Enrique Peña en confabulación con Mancera.

Ebrard se autoexilió en Francia, donde tiene raíces familiares y llevó una vida familiar de lujo durante varios años.

Hasta cuando Andrés Manuel López Obrador lo comisionó, hace más de un quinquenio, para ser enlace del equipo de Hillary Clinton ante su previsible triunfo.

Pero Clinton perdió con Donald Trump y Ebrard empezó una estrategia internacional para acreditar la imagen de su ahora jefe presidencial.

EL MANTO EJECUTIVO

Mientras, en México, las cosas giraban.

Miguel Ángel Mancera y sus asesores no encontraron los errores denunciados por Joel Ortega, razón por la cual se fue y llegó Jorge Gaviño.

Este hizo un gran trabajo, se sabe ahora, y él lo reivindica en un video retador a los presuntos responsables y Florencia Serranía, su sucesora en el Metro en un segundo ejercicio.

Conocedor, Gaviño la ha retado a dejar el cargo e ir a un debate público para aclarar quién tiene la culpa de la falta de mantenimiento del sistema y en especial de la Línea 12.

Con un problema para Gaviño: la orden presidencial es arropar a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y a Serranía por ser de alta confianza para López Obrador.

Él la mandó ahí de nuevo.

Es decir, no habrá duelo Gaviño-Serranía ni claridad en los peritajes, porque el manto ejecutivo no afectará a ninguno de sus afectos.

EL CLUB CAMPESTRE

1.- En Tijuana ha iniciado un programa de empadronamiento.

Se trata de conocer, por nombre, posición y antigüedad, a cada uno de los trabajadores del Club Campestre para no dejarlos desprotegidos.

Es decir, no tendrá reversa la expropiación ordenada por el gobernador Jaime Bonilla a sus 50 hectáreas para servir a 800 familias.

El diálogo con ellos lo encabeza el secretario General de Gobierno, Amador Rodríguez Lozano, quien les garantizó salarios y todas las prestaciones.

Es previsible, les dijo a menos de un centenar de representantes, incorporarlos al sistema de previsiones sociales del Gobierno del estado.

2.- El futuro no pinta bien para René Bejarano, conocido como El Señor de las Ligas, y su esposa Dolores Padierna.

Varias encuestas ya dan ventaja a la aliancista Sandra Cuevas (PRI, PAN, PRD) sobre la candidata de Morena en la alcaldía Cuauhtémoc.

3.- Pedro Carrizales, El Mijis, no será candidato de Morena a diputado federal, pero muchos otros tampoco, como el panista Francisco Javier Luévano Núñez.

Los dos quedan fuera por inscribirse como falsos representantes de indígenas y la comunidad euro-africana.

Y 4.- Alguien de Nayarit ha emprendido una campaña negra contra Movimiento Ciudadano (MC) y en especial contra su candidato a la gubernatura Ignacio Flores.

Llaman en las madrugadas para molestar a la gente y generar rechazo hacia MC, asegura su coordinador de campaña, José Ignacio Rivas.
LEG