Enfermeras

Héctor Zagal
Héctor Zagal

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Enfermeras

Héctor Zagal

(Profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad Panamericana)

El 12 de mayo se celebra el Día internacional de las enfermeras y enfermeros. Esta fecha conmemora el natalicio de Florence Nightingale en 1820. Nightingale es reconocida como la madre de la enfermería moderna, pues puso en marcha nuevas medidas de cuidado como mantener ventilados los cuartos de los enfermos, procurar que llevaran dietas saludables, cambiar regularmente las sábanas de las camas. Además, reparó en la importancia de la higiene tanto de los enfermos y sus espacios como de quienes los atendían. Estas medidas fueron ejecutadas durante su labor como enfermera durante la Guerra de Crimea (1853-1856). Es recordada como “la dama de la lámpara”, porque algunos dicen que todas las noches se paseaba entre los enfermos con una lámpara para asegurarse de que estuvieran bien. Esta historia dio origen a la lámpara de aceite como símbolo tradicional de la enfermería.

La enfermería abarca la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, así como la atención dada a enfermos, personas discapacitadas y en situación terminal. Antiguamente la enfermería era considerada una tarea menor en comparación con la labor de los médicos. Aunque la mujer ha tenido su parte en las artes curativas, las limitaciones académicas y profesionales que cada época ha impuesto sobre ellas fueron generando un abismo entre la actividad médica femenina y la masculina. Los varones se enfocaban a la curación, al estudio de tradiciones médicas, a la cirugía y se enfrentaban a situaciones y enfermedades que podrían considerarse demasiado fuertes o vergonzosas para el honor de las damas. Las mujeres que practicaban la medicina eran conocidas, pero desprestigiadas por considerar que su conocimiento no era más que una tradición herbolaria sin sustento médico. Sin embargo, no podía negarse la maestría de las parteras. Aún así, los cuidados de enfermos y moribundos fueron relegados, por lo general, al cuidado de instituciones religiosas, separando así los trabajos femeninos de cuidado del desarrollo científico y académico de la medicina.

Conforme las ciudades fueron aumentando su densidad demográfica, la necesidad de ayudantes en los hospitales se hizo cada vez más imperiosa. Por ello se permitió y fomentó el ingreso de mujeres que, bajo las órdenes de los médicos, cuidaran a los enfermos. Sería hacia mediados del siglo XIX que las escuelas de medicina empezaran a tomarse en serio estas labores de cuidado y surgieran los primeros cursos de preparación de enfermeros.

La formación profesional de enfermeros en México se hizo necesaria después de 1874, tras la expulsión del país de todas las órdenes religiosas. Para 1888 ya existía una Escuela de Enfermeras supervisada por la Escuela Nacional de Medicina. Las distintas directoras enfermeras que cruzaron por ella trajeron consigo un plan de enseñanza adecuado a las demandas de la época y a los nuevas medidas sanitarias, como las de Nightingale.

La enfermería es una de las profesiones que más admiro. Las enfermeras y enfermeros son quienes pasan más tiempo con los pacientes, los que están al pendiente de la recuperación y revisión del estado de salud de las personas. En sus cuidados se mantiene la dignidad de la persona enferma y necesitada.

Esta pandemia nos ha recordado la importancia y el valor de los miles de enfermeros y enfermeras que todos los días se arriesgan por sus pacientes. No dejemos que la admiración y estima actual de la enfermería se desvanezca con el tiempo. ¡Gracias a todos las enfermeras y enfermeros!

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

AR

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