La Plaza Roja rusa fue sede ayer de un desfile que conmemoró el 76 aniversario de la victoria de Rusia sobre el nazismo. Se vivió en un momento de tensión hacia Ucrania (por conflictos sobre la península de Crimea); Estados Unidos (una lluvia de sanciones); y gran parte del mundo (por el trato al opositor Alexei Navalny).

El presidente Vladimir Putin aseguró que su país defenderá firmemente sus intereses geopolíticos y que garantizará la seguridad nacional. Alertó del regreso de discursos racistas, de superioridad nacional, de antisemitismo y de “rusofobia», sin precisar el blanco de sus críticas.

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