Sin fanáticos, donde antaño se escuchaban exclamaciones de admiración, de furia desmedida y golpes certeros entre poderosos gladiadores, hoy se extiende el silencio.

A las afueras de la tradicional Arena México, el templo de la Lucha Libre en la capital del país, todavía queda un último cartel, invitando a la función del 17 de marzo de 2020… mes en que la pandemia de Covid-19 confinó a los habitantes de la Ciudad de México en sus casas.

Hoy, a poco más de un año, las puertas de la Arena continúan clausuradas al público y las pocas luchas que se llevan a cabo en ella son a puerta cerrada.

Pero no todos los luchadores son convocados y las ganancias son limitadas, por lo que muchos han optado por buscar otra forma de generar ingresos.

El Hijo del Jaque Mate se encuentra todavía ahí, pero no está volando entre las cuerdas ni aplicando una poderosa llave a sus contrincantes, sino en un puesto ambulante, pues con pandemia o sin ella la vida sigue y hay que comer.

“Económicamente nos está afectando en el área personal, han sido tiempos difíciles, en los cuales nosotros nos vemos en la necesidad de estar ofreciendo producto, estar ofreciendo máscaras”, destaca con un dejo de tristeza.

Sin embargo, con todo, agradece a los aficionados y al público en general, que son quienes llegan a la zona a comprar sus productos, pese a que saben que la Arena sigue cerrada para ellos.

“Desgraciadamente, por el momento, está prohibidos en la Ciudad de México los eventos masivos con gente de la lucha libre, están permitidos a puerta cerrada, pero realmente el punto es ese calorcito que nos da la gente; no discuto y esa es decisión de la Comisión de la Lucha Libre de la Ciudad de México”, dijo.

Con él se encuentra Kokina Jones, una de las pocas mujeres referí de este deporte, quien cuestionó que en algunos lugares la gente ya acude a los estadios de futbol… pero no hay todavía plazo para la lucha libre en la capital.

“Poco a poco nos están habilitando algunas arenas para poder convivir con la gente, pero queremos que sea en todos los medios, en el futbol está entrando gente, hay deportes donde ya está entrando gente. ¿Por qué en la lucha libre no? La lucha libre es como todo deporte, donde pueden entrar también con su cubrebocas, con gel antibacterial, queremos que ya abran las arenas”.

Pero la lucha sigue de forma extrema

La pelea se libra en un ring montado discretamente en Cuautitlán Izcalli, ante el cierre de la arena de este suburbio del Estado de México, a raíz de la pandemia.

Alrededor del escenario, decenas de fanáticos, incluidos niños, gritan sin cubrebocas ni distanciamiento físico, y algunos beben cerveza.

Con los coliseos cerrados desde hace más de un año, estos espectáculos al aire libre se han convertido en una salida extrema para los guerreros desempleados, e incluso algunos han probado suerte con transmisiones pagadas en línea.

Este espectaculo nació con la muerte del luchador Ovett, el 12 de febrero pasado, uniéndose a reconocidos gladiadores como Matemático II y Aníbal Jr., quienes sucumbieron al coronavirus tras años de jugarse la vida en los cuadriláteros.

Como tributo, compañeros suyos han creado la «lucha extrema», versión en la que además de patadas y llaves los contendientes se atacan con lámparas y sillas, terminando con el rostro ensangrentado.

Lunatik Extrem, hijo de Ovett y presente en el cartel del homenaje, cuenta que, aunque golpeada por la muerte de su padre, la familia se vio obligada a reanudar las exhibiciones porque los ahorros se agotaron.

«Nos quitaron todo el trabajo, cerraron las arenas. Tratamos de hacer funciones a puerta cerrada, pero no funcionó muy bien. Apenas vamos empezando», dice.
LEG