La selección de candidatos de Morena otorga triunfos al resto de los partidos sin importar su color ni su tendencia política. El inexplicable criterio de selección de Mario Delgado sólo puede interpretarse como subastados de candidaturas a cambio de dinero, posiciones o dádivas. Lo cierto es que coloca a su partido al borde de una gran derrota electoral, y ejemplos hay muchos a lo largo del territorio nacional.

Ya no se trata de desaseo a la hora de seleccionar candidatos, sino de un verdadero asesinato del partido, proveniente de su cúpula.

En San Luis Potosí la aberración es imperdonable: Morena impone como candidata a Mónica Rangel con el pretexto de la equidad de género, y saca de la jugada al líder natural, Ricardo Gallardo Cardona, ahora candidato de Juntos Haremos Historia en San Luis Potosí, quien seguramente otorgará la segunda gubernatura al Partido Verde, que integra dicha coalición, porque en las encuestas de intención del voto Gallardo arrasará.

Hay lugares en el país donde lo lógico era otorgar la candidatura a líderes naturales que garantizarían el triunfo; sin embargo, Mario Delgado prefirió importar candidatos de otros partidos con mala reputación, como es el caso del expanista, colaborador de Rafael Moreno Valle, Julio Lorenzini, quien ahora compite por Morena por la alcaldía de San Andrés Cholula, Puebla, cuando quien tiene todas las posibilidades de triunfo es Tonantzin Fernández Díaz, fundadora de ese partido.

En Puebla es escandalosa la influencia del desaparecido Moreno Valle en las candidaturas de Morena, porque además del expanista Lorenzini, de honorabilidad dudosa, entre ellos figuran la diputada con licencia del PRD, Liliana Luna Aguirre; la panista Gabriela Alvarado Lorenzo; Porfirio Loeza Aguilar; el exdiputado perredista Ignacio Mier Bañuelos; Pedro Tepole Hernández, excandidato del PVEM; el expanista José Huerta Espinoza; y Carlos Peredo Grau.

En Nuevo León, la extraña adopción de la expriista Clara Luz Flores hace tambalear el triunfo de Morena en la entidad; el PRI se ve beneficiado, aunque con un pésimo candidato, Adrián de la Garza.

Morena cuando no pierde arrebata, y ante inevitables triunfos electorales de sus contrincantes crea delitos para encarcelar a la competencia electoral y evitar que lleguen a la Cámara de Diputados, como es el caso de Rogelio Franco Castán, a quien detuvieron a pesar de estar amparado y ante esta situación, le inventan en el momento de la aprehensión el delito de “ultrajes a la autoridad”, que es una especie de sinónimo de resistencia al arresto, lo cual no sucedió.

El caso de Franco Castán recuerda aquella ley represiva de Díaz Ordaz de “asociación delictuosa”, que servía para inventar delitos a los contrincantes políticos.

PEGA Y CORRE.- Cada día aparecen más personas en las manifestaciones contra Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE. Ciudadanos se unen, sin importar partidos, para que se le haga un juicio político… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

 

                                                                                                                   angelalvarop@hotmail.com