Cuando este Gobierno comenzó sabíamos que existirían muchos contrasentidos como la amenaza hecha realidad de la suspensión del tan necesario aeropuerto de la CDMX o la necedad de dar luz verde a los proyectos de Santa Lucía y Dos Bocas, hoy también ya avanzados. 

Sabíamos de decisiones radicales e impuestas, y se confirmó cuando en marzo del 2018 se anunció el regalo de Morena a Napoleón Gómez Urrutia, su boleto de regreso a México tras más de 12 años de huir de órdenes de aprehensión por denuncias de robo por 55 millones de dólares en contra de los mineros de su sindicato. El retorno se daría gracias a una curul en el Senado “donada” por la 4T.

En aquél entonces, Tatiana Clouthier, coordinadora de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, no sólo se deslindó del tema, sino como millones de mexicanos dejó entre ver sorpresa e indignación por tal designación. Fue tema de varios días. Incluso, hoy esa decisión sigue siendo causa de “sospechosismo”, y es que de manera cínica desde la llegada de Napito a México, la estructura del Gobierno se ha desvivido en favorecerlo y complacerlo.

Napillo empezó a operar, las denuncias en su contra se activaron, pero ahora por extorsión y despojos, su cuadrilla de golpeadores retomó actividades y tomó por la fuerza varias minas, una de ellas la de Cosalá, en Sinaloa, que tiene ilegalmente tomada y parada desde hace más de un año. 

Tras ser invadida por los Napillos, quienes, por cierto, ya suman a integrantes del crimen organizado, se organizó un recuento por la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo de Cosalá; por más absurdo que parezca este se hizo a más de tres horas de distancia de la mina, entre irregularidades, amenazas y mentiras, hechos que fueron denunciados. A la par, la compañía denunció ser víctima de extorsión del senador morenista, quien exigía varios millones de dólares a cambio de soltar la mina.

Hoy, el panorama se ha radicalizado, indican que los Siervos de la Nación de alto calibre se han convertido en los Siervos de Napoleón: las secretarías de Gobernación, Hacienda y del Trabajo, de manera cínica y desmedida lo protegen, se hacen de la vista gorda de las denuncias interpuestas en su contra, y lo único que han hecho es fingir demencia.

Aseguran que de aquella opositora coordinadora de campaña no se sabe nada, pues hoy, irónicamente Tatiana Clouthier es una de las escuderas de Napo, pero no es la única, ya que el sector obrero lleva meses denunciando que Napillo gana los recuentos a golpe de amenaza, violando la Ley Federal del Trabajo. A la dependencia encargada de la materia le ha valido, no ve, no escucha, no habla. También indican que en Gobernación, Napo tiene un trato privilegiado, todas las denuncias y acusaciones están bajo llave de ese despacho.

Hace unos días, el presidente López Obrador amenazó a la empresa propietaria de la mina de Cosalá de emprender acciones legales para revocar la concesión si esta no se “alineaba” a Napo, ya que a pesar de las denuncias, el Gobierno le da la razón a Gómez Urrutia, a tal grado que hace unos días los llamados “Siervos de Napoleón” tomaron el tema como prioritario, así es, tres de los más importantes secretarios de Estado se reunieron con el director de la empresa para dejarle en claro la postura del Gobierno en favor de Napito.

Todo parece indicar que seguiremos viendo como Napo, bajo la mano de la impunidad y cobijo del Gobierno, hace de la ley y autoridad su más fiel servidor.

 

                                                                                                                                                @CarlosPavonC