@guerrerochipres

El argumento de que “nos preocupa que la Policía funcione bien”, apoyar su respaldo presupuestario o la dignificación de su vida profesional es insostenible si, al mismo tiempo, no se defiende la legitimidad de los agentes como representantes de la autoridad.

En un contexto en el que grupos delictivos han masacrado a policías, como sucedió en el Estado de México, o atentar impunemente contra la vida de ellos, como se ha visto en innumerables circunstancias, es urgente que los cuerpos de seguridad cuenten con la revaloración de la sociedad.

Aunque en las encuestas más recientes sobre percepción ante la inseguridad, la ciudadanía expresa una mejoría en la evaluación de la labor policial, es evidente que en algunas entidades los cuerpos de seguridad carecen de capacitación, equipo e incentivos.

Los cuerpos preventivos o de proximidad tienen la más baja calificación. El desempeño en las labores es catalogado como “muy o algo efectivo” en un 86.5% para la Marina; en 84% para el Ejército; 72.7%, en el caso de la Guardia Nacional; 51.8% para la Policía Estatal y 43.6% de la Policía Preventiva Municipal, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana 2020, del INEGI.

La seguridad pública tiene en los policías a sus máximos representantes. Están en primera línea, son la cara visible del orden en una tarea colectiva, ciudadana e institucional, que necesita de la participación de autoridades, empresarios y ciudadanos todos.

Las organizaciones sociales tienen como encomienda poner énfasis en profesionalizar a la Policía y en sensibilizar a la población respecto a los límites y alcances de nuestras obligaciones y derechos. 

La actividad policial es prioritaria en cualquier noción de orden. El reconocimiento social y la empatía con los uniformados y sus familias, son parte de cualquier proyecto político.

Un sector de la sociedad puede generar condiciones para vivir en fraccionamientos o casas que se blindan con policía privada, cámaras de vigilancia y mecanismo de acceso, se aíslan y conceden menor importancia a lo que ocurre afuera.

Para el resto de la población los servicios de la Policía son únicos e indispensables. El Consejo Ciudadano acaba de ratificar un compromiso de promoción de la denuncia ciudadana, herramienta esencial para fortalecer la cultura de la legalidad y el fortalecimiento del Estado de derecho esenciales a la vertebración de una comunidad más ordenada y segura. En la atención a la denuncia la Policía es indispensable.

El titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, se ha distinguido no solamente por ser un muy eficiente operador de la política de seguridad de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, si no por desarrollar un compromiso interno de revisión de los méritos y el reconocimiento del trabajo policial que hoy tiene lugar por la titular del Ejecutivo en la capital nacional.

Es probable que los policías sean agredidos impunemente. Es improbable que no sean reconocidos por la mayoría de los ciudadanos y, ahora, por el Gobierno.