Juan Manuel Torres Esquivel

Esta semana se cumple un año desde que la OMS declaró al Covid-19 como pandemia mundial. Por estas fechas, algunos de nosotros comenzamos nuestro encierro y presenciamos importantes campañas de comunicación que invitaban a las personas a quedarse en casa.

Este hecho representó una aceleración para la digitalización del mundo y la transformación de la economía global y, mientras algunos países y empresas han sido los grandes ganadores de esta pandemia, otros se están quedando atrás.

De acuerdo con el Financial Times, dentro de las 15 empresas que más han ganado durante la pandemia están, principalmente, “los gigantes” tecnológicos: Amazon, Microsoft, Apple, Tesla, Tencent (juegos online), Facebook, Nvidia (juegos online), Alphabet, PayPal, T-Mobile, Pinduoduo (e-commerce), Netflix, Meituan Dianping (e-commerce), Shopify y Zoom.

Los usuarios han cambiado sus hábitos de consumo y han llevando a los hogares la mayor parte de éste. Una de las grandes preocupaciones es que, mientras algunas empresas están luchando por mantenerse a flote, los gigantes tecnológicos siguen aumentando su poder.

Por ello, países como Australia o Estados Unidos han comenzado a plantear medidas para contrarrestar el peso de dichas empresas. El primer golpe lo propinaron desde el gobierno australiano, que impuso remuneraciones económicas a los gigantes tecnológicos para que paguen a los medios de comunicación por la apropiación de contenido. Esto causó que, durante algunos días, los australianos no pudieran tener acceso a noticias en diversas redes sociales y benefició a los medios de comunicación, pues su tráfico directo presentó aumentos significativos.

Si bien el gobierno australiano ha llegado a un acuerdo con Facebook y Google, el dominio en el mercado de la publicidad online de estas plataformas se mantiene.

Por otro lado, la administración del Presidente Joe Biden parece estar trabajando en una agresiva agenda en contra de los gigantes tecnológicos. En primer lugar, dentro de su gobierno se observan personajes con una postura contraria a los intereses de dichas empresas; tal es el caso de Tim Wu, quien formará parte del Consejo Económico Nacional, y Lina Khan, nominada por Biden para la Comisión Federal de Comercio.

Ambos personajes han tenido posturas muy críticas hacia los cuatro grandes del internet y seguramente seguirán firmes sobre el rol que tiene esta industria.

Por otro lado, Biden tiene también la presión de sus propios correligionarios para imponer fuertes candados y condiciones a las plataformas digitales por todo lo que se ha vivido en los procesos electorales de EEUU. La regulación del discurso de odio y la desinformación, es uno de los grandes pendientes que tienen las plataformas.

Si bien Facebook y Twitter han moderando sus posturas para “congratularse” con los demócratas, aún hay mucho que hacer en ese sentido. Esta regulación debe extenderse, pues claramente muchas plataformas no están haciendo lo necesario.

De acuerdo con el estudio “The Long Fuse: Misinformation and the 2020 Election” del Observatorio de Internet de Stanford, la desinformación y las noticias falsas durante la campaña electoral de 2020 en EEUU tuvieron un gran auge en YouTube, que fue el tercer dominio desde donde se viralizaron contenidos.

Si bien la compañía ha negado las acusaciones, el observatorio ha dicho que esto se debe a que la plataforma no impuso medidas fuertes como Twitter y Facebook. Además de YouTube, otro de los espacios que está siendo tomado por la radicalización del discurso del odio es TikTok. De acuerdo con un monitoreo del “National Conference on Citizenship” en Estados Unidos, los videos sobre “guerra civil” o “fraude” en las elecciones pasadas han tenido una fuerte viralización en esta plataforma.

A diferencia de Parler en donde este contenido se viraliza sin restricción alguna y que poco a poco se ha llenado de radicales y conspiracionistas. En TikTok este discurso se ha posicionando en áreas grises que hacen muy complejo a los algoritmos de moderación dar cuenta de su posicionamiento y los den de baja.

Los gigantes tecnológicos se ven en la mira de la actual administración y, si bien pondrán a trabajar a marchas forzadas a sus equipos de cabildeo, no parecen tener mucho margen de movimiento.

Se desconoce si empresas como Amazon o Apple recibirán repercusiones fuertes, sin embargo para Facebook, Google y Twitter el panorama es distinto pues además de estar peleando en una arena comercial, también lo están haciendo desde la óptica electoral.

El equipo de Biden debe trabajar para meter en cintura a los gigantes tecnológicos y trabajar en contra del discurso de odio y la desinformación, de lo contrario veremos nuevamente a Trump en la oficina oval.

 

MGL