“Me cuesta mucho trabajo aprender, ya no me concentro, no me gusta pararme temprano para conectarme a la escuela”, dijo Damián, un estudiante de sexto de primaria que lleva ya un año con clases en línea.

El menor contó a 24 HORAS que comenzó a sentirse cansado y estresado desde fines de 2020, pues aseguró que no salir a la escuela y no ver a sus amigos le ha afectado en su capacidad de hablar y expresarse.

Por separado Imanol, un joven de tercer semestre de preparatoria, aseguró que tomar en línea sus clases le ha provocado depresión y ansiedad, pues a veces no hay buena señal de internet en su casa, se va la luz o la computadora se traba.

“Si antes no se acreditaba la materia por no entregar trabajos o por falta de tareas, ahora se reprueba porque no prendes tu cámara o porque te sales por culpa de la señal de internet”, narró.

Ante tales testimonios, una escuela privada en la Gustavo A. Madero decidió abrir sus puertas desde el pasado lunes para retomar las clases presenciales.

Los alumnos que van mal por las clases en línea regresaron a las aulas, pues son quienes necesitan mayor atención, dijo Roy, un estudiante que pidió no mencionar el nombre de su escuela para evitar alguna posible sanción al plantel.

Aclaró que no fue obligatorio, pero quienes quisieran regresar a los salones podían hacerlo: “Me pareció más liberador estar en la escuela, menos estresante, más tranquilo; la verdad, poder hablar con mis compañeros fue más agradable a estar en mi casa sin nadie con quien poder hablar”, expresó.

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Desmotivación

Consultada sobre cuántas escuelas abrieron en la CDMX, la Secretaría de Educación Pública no respondió hasta el cierre de esta edición.

En tanto Marisela Alvarado, líder regional de Bienestar y Consejería de la Región Ciudad de México del Tecnológico de Monterrey, comentó que a un año de que los estudiantes cursan sus clases en línea se ha notado un gran agotamiento y desmotivación por el aprendizaje.

Resaltó que los estudiantes muestran sentimientos de mucha frustración cuando no hay internet, el micrófono no se puede abrir, ya no quieren poner la cámara, están aburridos y desmotivados para hacer las tareas.

Cuestionada sobre si hay dificultad para aprender, Alvarado explicó que depende de cada alumno, pues hay chicos que les gusta esta manera en línea, porque se les dificulta el entorno social, les viene muy bien el tema de la virtualidad y la autogestión. Pero habrá otros que no y que difícilmente tienen una metodología.

FRASE:
“Me parece que los papás tienen que ser muy creativos en estos momentos, para ayudar a sus hijos a encontrar creatividad y alegría en el encierro”
Marisela Alvarado
Líder regional de Bienestar y Consejería de la Región CDMX del Tec de Monterrey

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