@guerrerochipres

 

Para promover un uso seguro y positivo de las tecnologías digitales, este martes se celebra en todo el mundo el Día de la Internet Segura. Nuestra realidad pandémica es dominada por la tecnología y los usos en la red de redes colocan a miles en vulnerabilidad.

En páginas web, apps y en general online se reproduce y amplía el riesgo que existe en la vida diaria. En ausencia de un proceso de alfabetización digital, obtención de ayuda con amigos y familiares o colaboración con instituciones que provean prevención y ayuda directa, la situación se complica.

En los fraudes cometidos vía internet actúan el factor sorpresa y la expectativa ante lo que parece una oferta conveniente. El desconocimiento en el uso de una plataforma, un servicio financiero o incertidumbre ante el llenado de un formulario, que incluye realizar la compra con una tarjeta bancaria, todo ello puede convertirse en puerta digital a la inseguridad.

El Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México recibe reportes de fraude en la compra-venta en internet, da información para evitarlo y atiende directamente a los usuarios. Está en conexión con la Secretaría de Seguridad Ciudadana y con la Fiscalía General de Justicia en un esfuerzo de coordinación rigurosa cotidiana que encabeza la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

La situación, sin embargo, requiere prevención permanente. Por ejemplo, durante 2020 el Consejo registró 573 reportes, 65% más respecto a los 372 de 2019, crecimiento que se entiende por mayor actividad digital durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19.

El 51% de los casos de intento de fraude por internet se consumaron; 73% con montos de hasta 10 mil pesos. Del total de reportes recibidos, 43% son de personas de entre 26 y 45 años, pero hay casos en todos los rangos de edad. El 26% de las personas fue defraudado en la compra-venta de artículos.

Algunos tips útiles para no caer son asegurarnos de comprar en sitios web conocidos y con buena reputación; checar que tenga la s después del http; evitar los enlaces de correos y anuncios con ofertas “irresistibles”; revisar que el proveedor informe domicilio físico, números telefónicos y cualquier medio para reclamación.

En el caso del phishing, mantengamos la guardia en alto. Consiste en el envío de correos electrónicos que tienen la apariencia de proceder de bancos, instituciones de servicios o empresas privadas, que en realidad son falsos y dirigen a otra página web, para requerir un pago o datos que son entregados por el propio usuario.

En 2020, el Consejo brindó 123 atenciones y hasta el 5 de febrero pasado tenía 13, concentrando el 45.6% entre los 26 a 45 años. Destaca en la estadística que 20.8% se genera entre adultos de 56 a 65 años.

El objetivo es prevenir, crear una red ciudadana segura y atender al usuario para desarrollarse con asertiva seguridad en internet. El riesgo existía antes de la pandemia y el Covid-19 acentúa y visibiliza la porción delictiva del quehacer digital. Prevenir es la clave.