¿Pues no que nada fuera de la ley?

Adrián Trejo

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de 24 HORAS.

En una conferencia mañanera de mayo del 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador ratificó su aceptación para que no se difundieran en los estados en los que había elecciones su homilía.

El video lo puede rescatar casi de cualquier plataforma.

Claro que en ese año no estaban en disputa 15 gubernaturas y las 300 diputaciones federales de mayoría -más las 200 plurinominales-.

Preservar la mayoría en el Congreso es la prioridad de López Obrador.

Ni la pandemia, ni la inseguridad, la crisis económica y de empleo, están en la agenda inmediata presidencial.

El INE no está coartando la libertad de expresión presidencial, sino asegurando, conforme al artículo 41 Constitucional, que haya equidad en la contienda.

De acuerdo al ordenamiento legal, que no al capricho del INE como quiere hacer creer López Obrador, debe cesar toda propaganda oficial a nivel federal, estatal y municipal, desde el inicio de las campañas que será en esta ocasión el 4 de abril.

Deben quedar reservados espacios oficiales de difusión solo para temas como salud, educación y protección civil o servicios de emergencia.

Todo está claro y preciso en la ley, en la Fracción III del mismo artículo 41 Constitucional, cuya modificación se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 29 de enero de 2016.

¿Cree de verdad que el Presidente de la República desconozca ese dato tan elemental? Y si así fuera, ¿dónde están sus consejeros jurídicos para que le informen y le eviten la pena de pasar como un desconocedor de la Constitución que juró servir y defender?

Como sea, ayer nuevamente el jefe del Ejecutivo -fíjese quien- lanzó a su jauría en pos del INE y de su presidente Lorenzo Córdova, por el simple hecho de que el consejero está haciendo su trabajo.

Al final de cuentas, ¿no dijo el Presidente que nada por encima de ley?

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A César Yáñez ya le dicen el “vegetariano’’ en Palacio Nacional, porque ve jeta por todos lados.

El tema es que el ex vocero de López Obrador tiene una esposa y una hermana incómodas.

Como sabe, Yáñez fue bajado del Olimpo lopezobradorista por el delito de haberse casado con una empresaria poblana y -oh, pecado capital-, haber publicado su boda en la revista del corazón Hola.

Ya no alcanzó a estar en un lugar preponderante y su condena fue ser el Coordinador de Política y Gobierno con una oficina casi casi en los sótanos de Palacio.

La esposa fifí de Yáñez, Dulce María Silva, quiso ser candidata de Morena a la gubernatura de Tlaxcala pero topó con la súper delegada Lorena Cuéllar, que no hizo otra cosa que aprovechar todosssss los recursos a su alcance para agenciarse la candidatura.

Silva protesto y denunció el chochinero pero…No la pelaron.

Luego vino el caso de la hermana de Yáñez, Claudia Yáñez, diputada federal, que quiso ser candidata a la gubernatura de Colima pero fue rebasada por quién creen, pues por la súper delegada Indira Vizcaíno.

Yáñez renunció a Morena luego de denunciar “otro cochinero’’, y ahora es candidata a gobernadora por el partido Fuerza Por México, el partido de Pedro Haces, el mismo que recibió en su seno a Cristóbal Arias como candidato a gobernador de Michoacán.

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El empresario Rafael Echazarreta Torres se registró como precandidato a la diputación del tercer distrito federal con cabecera en Mérida.

Echazarreta Torres, es un joven empresario local que tiene trabajo filantrópico entre la comunidad; incluso muchos colectivos ciudadanos y grupos ligados a Morena lo vean como candidato para competir la alcaldía de Mérida.

A ver.

LEG