Por Karina Aguilar

Dicen que el poder enferma, pero cuando toda tu vida te has comportado como una persona que logra sus objetivos sin importar a quien afecten, una posición de poder te puede trastornar.

La semana pasada, fuimos testigos de actos que sólo pasan en películas de acción: el asalto al Capitolio en Washington; seguidores del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, obedecieron a su líder y fueron a detener -a toda costa- la ceremonia por la cual el Congreso estadounidense declaró presidente electo a Joe Biden.

Con gritos, empujones y golpes, se abrieron paso entre los policías e ingresaron rompiendo vidrios y escalando paredes a las oficinas de los congresistas y a las instalaciones legislativas, el objetivo: desestabilizar.

Por fortuna, la razón imperó en los congresistas, incluidos los del partido Republicano del cual forma parte Donald Trump; demostrando que las instituciones fuertes, no sucumben ante ningún gobernante o partido y velan por la democracia y el bienestar del pueblo.

Ojalá sirva esta experiencia para que los legisladores mexicanos se den cuenta que son un poder autónomo y que más allá de sus simpatías y lealtades hacia personas o partidos, está el bienestar de México.

No queremos ver estas escenas tan lamentables en junio próximo, en caso de que Morena no mantenga su mayoría en la Cámara de Diputados, o pierda alguna de las 15 gubernaturas que estarán en juego; pues ya sabemos cómo actúan cuando pierden: también toman instalaciones, hacen plantones, cierran avenidas y lo peor de todo es que mandan al diablo a las instituciones.

El Congreso debe ser garante de los contrapesos, para evitar que el poder radique en una sola persona, tarea que se aprecia difícil, cuando hemos visto como la mayoría de Morena y sus aliados del Partido Verde, Partido del Trabajo y Encuentro Social, han convertido a la Cámara de Diputados y al Senado en simples oficialías de parte, para aprobar todo lo que les manda el poder Ejecutivo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

2021, será la prueba de fuego para quienes se dicen diferentes, lo demuestren; de lo contrario, podríamos advertir una mayor polarización y crispación social, en medio de un complicado año en el que también tendremos que enfrentar la crisis económica ocasionada por la pandemia de Covid-19.

Y en Pregunta Sin Ofensa:

Los hospitales de la Ciudad de México y Estado de México están a casi al 90% de su capacidad, la escasez de tanques de oxígeno cada día es mayor.  Y los funcionarios, en la playa y la gente haciendo reuniones y fiestas, que poca….empatía hay que tener, para no ser solidarios con el personal médico que ha dejado de ver a su familia, por salvar a sus pacientes.

DAMG