Mientras en el norte Estados Unidos busca un “regreso a la normalidad” con el demócrata Joe Biden elegido como Presidente, hacia el sur de México vibra todavía una estela de malestar social y crisis política que dejó el ajetreado 2019 y el curso de la pandemia del coronavirus. Aunque varios son los ejemplos en Sudamérica, el académico de la UNAM y especialista en la región, Rubén Ruiz Guerra, nos habla de lo que sucede en Perú.

Esta semana, el ingeniero y bisoño legislador centrista, Francisco Sagasti, fue elegido por el Congreso como mandatario interino, en busca de apaciguar una crisis política tras fuertes protestas, al menos dos muertes y la salida de dos presidentes… en una semana.

El maestro en Historia de América y director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM platicó con 24 HORAS sobre el papel de un poderoso Poder Legislativo unicameral que combate la corrupción y destituye presidentes, pero al mismo tiempo vive una urgencia por depurarse para erradicar viejas prácticas.

La elección de Sagasti se realizó un día después de la renuncia del mandatario encargado, Manuel Merino, y en medio de una ola de protestas, luego de la impopular decisión del Congreso de destituir al anterior presidente, Martín Vizcarra, por denuncias de corrupción.

¿Qué papel juega el Congreso de Perú en la crisis?

-Está legalmente constituido como la voz de la ciudadanía que se debe expresar en el ejercicio del poder, con un papel de moderador y control del Ejecutivo, eso es en teoría.

Pero hay que pensar en las características de la política peruana, y lo diré con mucho respeto: la clase política que se ha expresado en los congresos está muy tocada, muy marcada por una de las características que dejó el Gobierno de Alberto Fujimori.

Una de las imágenes más recordadas de su gestión es la de aquél superasesor de Fujimori entregando dinero a un congresista para que se votara en un sentido que obedecía a los intereses del Presidente.

Eso es algo que no se logra superar. Es uno de los elementos que trataba de combatir el presidente Vizcarra en su lucha contra la corrupción. Por ejemplo, un referéndum para que nadie pudiera ocupar un puesto público o de elección popular si había sido condenado por algún delito… y una buena parte de los políticos que conformaron este Congreso, casi 70 legisladores tienen un proceso en su contra por algún acto delictivo.

Hay un ejercicio de la política en que los actos de corrupción, negocios y delitos están muy entrelazados entre sí de manera significativa.

Es un contrapeso, pero criticado…

-El Congreso pareciera que no está cumpliendo su función cabalmente en la mayor parte, aunque hay gente con grandes capacidades trabajando ahí.

Hay otro elemento importante, en el Congreso peruano están representados nueve partidos políticos, de los casi 20 que hay en el país. Ninguno de esos partidos llega a más del 20 por ciento de la representación. El poder está muy fragmentado y no existe un instrumento que logre marcar una línea definida en las decisiones. Un siguiente elemento es que muchas de esas personas, el caso de Merino es un ejemplo claro, militan en partidos que ya son de una cierta edad, acostumbrados a usar la política como instrumento de negociación para su bienestar.

¿Qué rol desempeña la sociedad peruana?

-En América Latina, caos y violencia se vivió en octubre y noviembre del año pasado, en varios países de la región, con problemas realmente serios. Ahora aún hay pendientes, pero ya se han encauzado algunos, como Bolivia, con la toma de posesión del nuevo Gobierno.

En el caso peruano, la sociedad civil no se había involucrado como lo ha hecho ahora. En septiembre del año pasado hubo algunas manifestaciones a favor o en contra del Congreso, pero no pasaron a mayores.

Ahora hay una participación mayor de los jóvenes, lo que es muy importante. ¿Por qué?, porque solo conocen de Fujimori de palabra, de la dictadura, de Sendero Luminoso, de palabra, son gente joven que entra con nuevos bríos, con nuevos intereses, con el ánimo de ser escuchados en un país al que económicamente no le ha ido tan mal. Ha crecido de manera importante, antes de la pandemia se pronosticaba un crecimiento del 4 por ciento.

¿Qué sigue?

-No queda claro hasta dónde va a llegar, hay quienes hablan de la necesidad de crear una nueva constitución, hay que recordar que la actual es producto del golpe de Estado que dio Fujimori, y tratarán de cambiarla radicalmente, pero hay que ver el derrotero que toma el Congreso. Tengo confianza en que, con un Presidente negociador y una gestión legislativa que comparte sus ideales se pueden lograr cosas buenas y va a generar una participación importante de la juventud, procurando dejar atrás viejas prácticas y viejas formas de vivir el poder.

 

FRASE

“Ojalá que ahora Perú encontrara una respuesta a la pregunta de Mario Vargas Llosa con la que inicia la novela Conversación en La Catedral: ¿en qué momento se jodió El Perú?”

Perfil

Rubén Ruiz Guerra

Director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM

-Cursó la licenciatura en Historia en la hoy Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán.
-Realizó la maestría en Historia de América en el Instituto Mora.
-Es docente e investigador titular A en el CIALC, miembro del PRIDE nivel C.
-Autor y coautor de libros en español e inglés.

 

Asume el mando un recién llegado a la grilla política

Francisco Sagasti, un ingeniero industrial de 76 años, asume el mando de Perú meses después de entrar a la política como legislador, una misión que pondrá a prueba su larga experiencia académica y de vida.

Sagasti tendrá la tarea de no sólo desactivar el polvorín político sobre el que se encuentra el país, sacudido por fuertes protestas, sino también de encaminar una transición hasta julio del próximo año.

El nuevo jefe de Estado, elegido en enero legislador por el centrista Partido Morado, completará el mandato gubernamental hasta julio del 2021, el que incluye elecciones generales el 11 de abril.

Se convirtió en el tercer presidente de Perú en ocho días, tras una convulsionada semana de protestas. Tiene un largo currículum con estudios de ingeniería industrial en la Universidad Nacional de Ingeniería y una maestría y doctorado en la Universidad de Pensilvania. En temas de ciencia y tecnología, ha sido consultor de organismos como el Banco Mundial, la CEPAL y la OEA, pero nunca ha sido parte de un gobierno y es un recién llegado a la política.
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