La tormenta Iota obligó a decenas de miles de personas en Centroamérica a huir de sus hogares, tras dejar a su paso inundaciones repentinas en áreas ya anegadas por la lluvia y provocando un creciente número de fallecidos que se teme supere las dos decenas.

Iota, el huracán más fuerte en golpear Nicaragua desde que existen registros, azotó la costa caribeña del país el lunes, con vientos de 250 kilómetros por hora (km/h) apenas dos semanas después de que el ciclón Eta sacudiera a la región causando más de 100 muertes y decenas de desaparecidos.

En gran medida, Iota se había disipado sobre El Salvador el miércoles por la mañana, pero las autoridades de Honduras y Nicaragua todavía luchaban por hacer frente a las devastadoras inundaciones que la ahora depresión tropical ha dejado en la empobrecida región.

Al menos seis personas habían muerto en Nicaragua y otras tres en el resto de Centroamérica y el Caribe hasta la noche del martes.

Medios nicaragüenses dijeron que un deslizamiento de tierra había dejado al menos 15 fallecidos en el norte del país. Como muchas más personas siguen desaparecidas, se teme que el número de víctimas siga incrementándose, según informes oficiales.

En Honduras, más de 71 mil personas fueron a refugios después de que decenas de ríos y arroyos se desbordaron, inundando calles y carreteras cercanas, dijeron autoridades locales.

A pesar del desvanecimiento de Iota, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) dijo que los remanentes de la tormenta podrían desencadenar inundaciones repentinas potencialmente mortales y deslizamientos de tierra en Centroamérica y el sur de México hasta el jueves.

Las autoridades de El Salvador han informado de una muerte relacionada con la tormenta hasta ahora y cientos de refugiados.

Los remanentes de Iota se desplazaban hacia el oeste hacia el océano Pacífico a media mañana del miércoles, precisó el NHC.

A principios de noviembre, Eta, uno de las tormentas más poderosas que impactó Centroamérica en años, tocó tierra en Nicaragua. En los días siguientes, el ciclón avanzó por la región descargando potentes lluvias que dejaron más de 100 fallecidos, al menos 2.5 millones de afectados e infraestructura destrozada desde Panamá hasta el sur de México.

La actual temporada de huracanes del Atlántico ha batido récords en el número de tormentas nombradas, que ya suman 30 tras la aparición de Iota. Algunos científicos señalan como responsable al incremento de las temperaturas oceánicas debido al cambio climático provocado por el ser humano.

PAL