Luis Miguel Martínez Anzures

Las grandes naciones siempre focalizan sus esfuerzos en acrecentar los pilares del desarrollo en temas económicos y de equidad social, esta fórmula es la que puede garantizarles un crecimiento sostenido con altos niveles de aceptación y viabilidad política, ya que de esta manera se generan altos niveles de equidad entre la población. Muchos son los ejemplos de este tipo de países, que han desarrollado esta fórmula acompañada de un sistema educativo eficiente: Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, entre otros. Con el tiempo el orden de estos factores puede verse amenazado por la coyuntura socio política que acompañe el devenir de sus territorios, pero jamás determinar por completo el curso estratégico de su proyectos de Gobierno.

En medio de todo este contexto, la recaudación fiscal es motivo de crecimiento, pero también de preocupación para cualquier Gobierno que quiera perdurar en el poder con base en una buena gestión. Los retos no son nada sencillos, ya que al hablar de impuestos la ciudadanía en general no siempre puede recibir con buen semblante la implementación de estas medidas.

Sin embargo, son necesarias, por que sin el incremento en los recursos públicos ninguna administración de cualquier orden de Gobierno puede llevar a cabo su plan de infraestructura y dirección.

En el caso de México hay buenas noticias, a pesar del contexto originado por la pandemia del Covid-19.

En días pasados, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) reportó haber recaudado 417 mil 954 millones de pesos por la vía de auditorías en los primeros nueve meses de 2020, cifra 144% superior si se compara con los 171 mil 248 millones que obtuvo por ese conducto, en el mismo tiempo, un año antes.

La cantidad que obtuvo el organismo de fiscalización por ese concepto es todo un récord. Esos recursos son capaces de financiar 12 veces el tamaño de capital que se pretende invertir en el Tren Maya para 2021, o tres veces lo que se destinará para el programa insignia de Pensión para Adultos Mayores de la presente administración federal.

De acuerdo con el reporte de finanzas públicas del tercer trimestre de la SHCP, 254 mil 114 millones de pesos que obtuvo el SAT por la vía de auditorías llegó a través de efectivo. Lo cuál puede ser un área de oportunidad para los siguientes años, que podría proponerse alcanzar la dependencia para los siguientes meses, al tratar de incrementar la base fiscal vía transacciones electrónicas.

Asimismo, el organismo informó que los restantes 163 mil 841 millones de pesos fueron ingresos virtuales derivados del control de obligaciones y facultades de comprobación que los contribuyentes no podrán utilizar para futuros pagos de impuestos, para solicitar devoluciones, realizar compensaciones o aplicar pérdidas fiscales, lo cual generará un incremento en los montos recaudados.

Ahora bien, la rentabilidad de las auditorías del Servicio de Administración Tributaria fue de tal grado, que por cada peso que invirtió para efectuar estas tareas logró recuperar 153.8 de las cifras cobradas. Un indicador que demuestra eficiencia en la gestión y aplicación de las tareas asignadas al personal adscrito a esta secretaría.

En cuanto a la efectividad, la autoridad fiscal informó que tuvo un porcentaje de 96.1% respecto al total del universo que se atendió, lo que significa que, de cada 10 casos, más de nueve resultaron con observaciones determinadas por los auditores, lo cual muestra un alto grado de certeza y planeación estratégica.

Evidentemente la tarea no debe quedar ahí, las responsabilidades de un organismo tan importante como es el SAT deben encumbrarse en permanecer brindando excelentes resultados como los ofrecidos hasta ahora, tratando de incrementar los beneficios o estímulos fiscales para los contribuyentes cumplidos y responsables. Esta medida ayudaría a generar un incremento sustancial en la cultura del pago de impuestos en un país que no la tiene. También es necesario reiterar con especial atención que estos gravámenes fueron cooptados a través del ejercicio de auditorías a toda clase de empresas, lo cuál es una práctica que empieza a mostrar resultados positivos y que debe continuar aplicándose en aras de incrementar y fortalecer la base tributaria del Gobierno y la cultura del cumplimiento de la ley fiscal en territorio nacional.

La pregunta que muchos de los lectores se harán es predecible: ¿En que se utilizarán los recursos que se han estado recabando? Necesidades hay muchas, pero ante la contingencia que se vive actualmente y la amenaza latente de que quizás las camas de hospital no serían suficientes ante el eventual rebrote que se prevé se lleva a cabo, en las postrimerías de este año y en el primer trimestre del 2021, sería magnifico poder utilizar una parte de estos recursos en el incremento de la infraestructura hospitalaria y el factor humano.

Otra parte podría utilizarse en la incentivación de más infraestructura urbana que el país requiere para reactivar a la inversión nacional, por ejemplo, la modernización o construcción de más aeropuertos, carreteras o incluso dar un adelanto histórico en el corredor transístmico que posicionaría a México a la vanguardia del comercio internacional y desplazaría al Canal de Panamá en segundo lugar a nivel regional. Los tiempos de crisis también son tiempos de oportunidades.

                                                                                                                   @Drlmma56