Foto: Reuters/Archivo Biden también ha mantenido su máscara puesta mientras habla durante sus actos de campaña, incluso cuando está solo en un podio  

Cuando Jill Biden notó que su marido estaba demasiado cerca de los periodistas mientras respondía preguntas el lunes, se le acercó, tomó suavemente por los brazos al aspirante de 77 años a la presidencia de Estados Unidos y lo alejó un poco.

Las personas que rodean al candidato demócrata Joe Biden están tomando medidas más estrictas para proteger al político de una pandemia que llegó a la Casa Blanca e infectó al propio presidente Donald Trump.

La campaña de Biden, preocupada porque Trump dio positivo la semana pasada al Covid-19 pocos días después de su debate cara a cara con el exvicepresidente, dijo que el candidato sería sometido a varios exámenes por semana, en lugar de solo una vez como ocurría antes. El equipo no está dispuesto a aislarlo tan cerca de las elecciones del 3 de noviembre.

Biden también ha mantenido su máscara puesta mientras habla durante sus actos de campaña, incluso cuando está solo en un podio.

Ambos cambios marcan un nuevo protocolo para la campaña, que considera al coronavirus como una grave amenaza. Semanas atrás, cuando se le pidió que nombrara el mayor riesgo para la campaña, uno de los ayudantes de Biden fue contundente: “un evento médico”.

Antes de que fuera hospitalizado el viernes debido a su contagio con el coronavirus, Trump se había burlado reiteradamente de Biden por sus precauciones, incluso durante el debate.

Un asesor de Biden, que pidió no ser identificado, dijo que lo ocurrido con Trump validaba la atención que se había puesto en las medidas de precaución, algo que había sido criticado por demócratas que temían que Biden no estuviese viajando lo suficiente debido a una extrema cautela.

Los nuevos protocolos hace más complicada una campaña que ya ha roto muchos moldes.

Muchos eventos de Biden ahora se realizan en salas casi vacías y no incluyen votantes. El estricto cumplimiento de las regulaciones, que varían de un estado a otro, ha significado reducir las listas de invitados o rediseñar los eventos por completo, como en Michigan, donde están prohibidas las reuniones de más de 10 personas en espacios interiores.

Los voluntarios y el personal de la campaña preparan minuciosamente cada habitación en la que aparece el candidato. Al prepararse para un evento el mes pasado en Florida, una persona que ayudó a la campaña de Biden dijo que debió arrodillarse para medir los 1,8 metros de distancia necesaria entre asientos.

Por el contrario, el equipo de Trump ha incumplido las medidas de seguridad. El presidente ha realizado grandes mítines en espacios cerrados y usa mascarilla solo ocasionalmente.

 

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