Vivir sin medicinas

Julio Patán

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de 24 HORAS.

Empiezo con dos preguntas que, adelanto, se entrecruzan.

Primera: ¿están de acuerdo en que hay problemas muy, muy graves, inéditos, con el abasto de medicamentos? ¿Han notado, vaya, cómo las inaceptables carencias de los sexenios anteriores se han convertido en una crisis oceánica, extrema, que afecta, por ejemplo, a los enfermos de cáncer, igual que provocó hace meses las protestas de las personas contagiadas de VIH?

Segunda: ¿consideran que la estrategia contra la pandemia ha sido, para decirlo sin excesos, un fracaso, instalados como estamos en el tercer lugar de muertes a pesar de los subregistros?

Muy bien, pues todo apunta a que la situación del abasto de medicamentos va a empeorar, por dos razones.

La primera es que hay un proyecto de reforma para que las funciones de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios sean absorbidas por… ¿adivinan? Sí: la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, o sea, por Hugo López-Gatell. ¿Los estresa? Con buenos motivos. Porque tenemos muchas, muchas razones para dudar de sus aptitudes, pero es que además, por lo visto, al doctor le brota con cierta frecuencia una veta puritana-estalinista: a él debemos el decreto presidencial contra el cigarrillo electrónico, sin fundamento científico alguno, como suya es la andanada contra los gansitos y los chescos, una necesidad por aquello de justificar la cantidad de muertes por Covid pero, sin duda, también una creencia profunda, que además se corresponde con su retórica anti empresarial. Bueno, si hay un lugar en el que no quieres puritanismos de izquierda es en el lugar donde se palomea, entre otras cosas, cualquier medicina que circule por este país.

Pero el problema de fondo no es López-Gatell: el problema de fondo es la tendencia a la centralización del Gobierno federal, es decir, la tendencia a la burocratización: a la ineficacia. Y es que la oficina del subsecretario, además de en sus funciones habituales, en la pandemia y en lo de Cofepris, se ocupará en lo que hacen otras 12 oficinas, o sea, de asuntos tan diversos como las adicciones, el VIH o la salud de la infancia y la adolescencia.

¿Los estresé todavía más? Remato con esto: la administración obradorista pretende monopolizar también la distribución de medicamentos, con una empresa creada ex profeso. Una paraestatal, sí.

Así que con toda probabilidad veremos cumplido el sueño de muchos: un sistema de salud como el cubano, basado en la premisa de que se puede vivir sin medicinas.

 

                                                                                                                 @juliopatan09