José Ureña

Fue un sueño.

Una promesa de campaña.

Hoy, a casi dos años de Gobierno, ninguna dependencia federal se ha mudado a donde la predestinaron.

Hubo compromisos formales.

Por ejemplo, Esteban Moctezuma ya tenía todo listo para irse a Puebla.

Una zona alejada del Centro Histórico, allá por el Periférico Ecológico y muy cerca de Lomas de Angelópolis, para no causar problemas a la población.

-Sería -me dijo a principios del sexenio- como trasladar las movilizaciones magisteriales del Centro Histórico de la Ciudad de México al centro de la ciudad de Puebla.

Más preciso:

-Nadie nos lo perdonaría trasladar un conflicto de la capital a otra ciudad.

Pero no ha sido así.

Fue el único secretario de Estado que prometió comenzar a trabajar fuera de la capital del país al día siguiente de comenzar el régimen.

Tenía unas oficinas discretas, espacio de un tecnológico federal, se llevaría “a unos cuantos trabajadores” de la Secretaría de Educación Pública (SEP), los indispensables para atender.

Hoy todo es historia.

GABINETE EN GIRA

Por el contrario.

Los funcionarios federales persiguen a su jefe a dónde va.

No importa el costo, al fin no hay explicaciones para la población sobre los movimientos del Presidente y su jefe.

Pero vea usted:

Según los propósitos oficiales, la Secretaría de Cultura estaría en Tlaxcala, para lo cual el Gobierno de Marco Antonio Mena habilitó locales, estructuras e inclusive presupuesto.

Lo mismo hizo el gobernador de Yucatán, el panista Mauricio Vila, para llevarse la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Y ni qué decir de Alejandro Murat, quien como gobernador de Oaxaca veía llegar recursos de Desarrollo Social de aquí, allá y acullá para atender a una población urgida de todo tipo de atención.

En Tijuana Jaime Bonilla se quedó esperando al Instituto Nacional de Migración (Inami) para atender a miles y miles de centroamericanos a las puertas de EU en busca de ingreso.

Y ni para qué seguir.

Todo fue una utopía cuatrotera.

REACTIVACIÓN A FUERZA

1.- Ayer los gobernadores tuvieron una reunión virtual con el secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera.

No recibieron atención al tema de su mayor interés: la revisión del pacto fiscal y nuevas reglas para la coordinación hacendaria.

Pero sí les quedó claro un tema:

Al Gobierno federal le interesa, por encima de todo -inclusive de la salud de los mexicanos, dijo uno- de la reactivación económica.

Es decir, van a acelerar las decisiones para pasar en primera instancia del semáforo rojo al naranja y luego al verde en donde haya alguna estadística favorable.

Todo en lo más alto de la pandemia.

¿Cuál es el propósito?

La reactivación económica, la producción, la comercialización y la exportación de bienes y servicios.

El asunto clave es que si la situación se retrasa, entonces la crisis económica será mayor y el país retrocederá varios dígitos en el producto interno bruto.

Y 2.- Ningún consejero electoral nuevo ha tenido tan buena bienvenida como Carla Humphrey.

Con currículum electoral, es reconocida por todos, menos por el cuatrotero John Ackerman.

Eso la enaltece: es un honor.

LEG

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de 24 HORAS.