El 15 de julio se publicó “Contra la deriva autoritaria y por la defensa de la democracia”, un desplegado firmado por 30 personalidades de la academia, la política y la cultura, donde se critican los incendios que ha ocasionado el gobierno.

 

 

Señalan que “el presidente (…) ha ido concentrando en sus manos el poder del gobierno en detrimento de los demás poderes del Estado”, cosa que es verdad. El movimiento para quitar al ministro Medina Mora de la Suprema Corte, para luego no imputarle nada serio, fue para cooptar un asiento más en ese órgano independiente.

 

 

Señalan que López Obrador “polariza a la sociedad en bandos artificiales” y también es cierto. Por eso la falsedad presidencial de que en México sólo hay dos bandos: “liberales” que apoyan a su gobierno, o “conservadores” que se oponen a el.

 

 

Señalan que el gobierno desacredita “a los órganos especializados como el INE”. Es verdad. El presidente ataca de manera sistemática a los órganos que, casualmente, no controla del todo, como la CRE, el Conapred, la COFECE o el INAI.

 

 

Señalan que “el gobierno de López Obrador ha mantenido una actitud despreciativa (…) hacia el movimiento de las mujeres que luchan por la igualdad”. Y sí. Recordemos como el presidente insinuó que las marchas femeninas del 8 de marzo eran una conspiración opositora y no una consecuencia del alza en feminicidios.

 

 

Señalan que el combate al Covid-19 “se ha caracterizado por una política de austeridad suicida y por su rechazo a un acuerdo nacional para (…) salvar cientos de miles de empleos”. Esto es real. El gobierno lleva meses minimizando la pandemia y torciendo datos. Asimismo, México decidió gastar muy poco para apoyar a negocios, trabajadores y salvar empleos (ver: ow.ly/geSY30qT4MJ).

 

 

En reacción al desplegado, López Obrador contestó que los firmantes buscan “restaurar el antiguo régimen, caracterizado por la antidemocracia, la corrupción y la desigualdad”. Pero los 30 adheridos no están defendiendo a Peña Nieto, Calderón, Salinas, o al modelo “neoliberal”. Es más, ni siquiera hablan del pasado como meta.

 

 

Lo que ofrecen es recurrir, en 2021, al pluralismo congresional que caracterizó a la política mexicana entre 1997 y 2018. Esa herramienta que obligó a todos los partidos a ponerse de acuerdo, ya que nadie, ni el mismo PRI, podía mandarse sólo.

 

 

Bajo esos términos, y viendo lo que está en riesgo, en mi persona tienen un firmante más. En democracia, pedir que se vigile mejor al Ejecutivo desde el Congreso es un llamado bastante común. Sin embargo, López Obrador se llenó de ira. Curioso.

 

 

@AlonsoTamez