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La gran extorsión a Altos Hornos de México

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Napito el extorsionador”. Así lo conocen en el mundo empresarial. Fue hace más de 15 años cuando lo hizo por primera vez y empezó por Altos Hornos de México obligando a la empresa a regalarle 19 millones de dólares.  El modo de operar era utilizar la coyuntura de las revisiones salariales y amenazar a las empresas diciéndoles que si no le entregaban mil pesos por cada trabajador, les estallaba la huelga.

 

A pesar de que la empresa cumplía con el Contrato Colectivo de Trabajo, el amago se hacía y esta no tenía de otra más que aceptar, ya que el detener una mina trae consigo un estrangulamiento económico que pocas mineras pueden aguantar. 

 

Altos Hornos de México aceptó la extorsión disfrazada de convenio, este era formalizado con nombre y apellido al hoy senador de Morena: “Por única vez y sin que cuente precedentes, la Empresa Altos Hornos de México cubrirá al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, la cantidad de $1,000.00 (Un mil pesos), por cada uno de los trabajadores activos, pago que se hará de forma adelantada y como compromiso a la Revisión de Tabulador de Salarios”. Napo negoció o más bien extorsionó personalmente. 

 

Pero, ¿qué llevó a Gómez Urrutia a iniciar con las extorsiones?, ¿qué lo motivó además de la ambición?, ¿qué le quitaba el sueño a Napito

El morenista enfrentaba problemas con la justicia, era acusado por los trabajadores de malversación de fondos al negarse a entregar a los mineros 55 millones de dólares, argumentando que el dinero proveniente de la venta del 5% de las acciones de las empresas Industrial Minera México y Grupo México le pertenecía al sindicato y no a los trabajadores de Cananea.

 

Por este hecho, Napo tenía varias órdenes de aprehensión, así que huyó de México y se refugió en Canadá, estadía que se llevó a cabo con todo lujo, por lo que la obtención de recursos de manera legal o ilegal era la diferencia entre llegar a la cárcel o vivir como millonario en Vancouver. Napo gastaba millones de dólares en abogados, tenía contratados a varios bufetes, el dinero se agotaba y fue entonces que optó por el camino de la extorsión, una estrategia que ha mantenido hasta la fecha y que le ha permitido, aseguran, engrosar sin pudor sus cuentas bancarias. 

 

Gómez Urrutia mantuvo en secreto este convenio en donde pedía dinero a nombre de cada uno de sus agremiados y es que ninguno de ellos vería un solo centavo, de hecho, la mayoría de los trabajadores desconocen este arreglo, mismo que tampoco aparece en los registros de la Secretaría del Trabajo. Pero, un sin fin de documentos membretados a su nombre dan fe del origen de las extorsiones y varios cheques a nombre de su sindicato constatan el tamaño de la extorsión. 

 

Hoy, ese convenio ordenado, tramitado y negociado por Napo preexiste y se aplica a todas las empresas con las que tiene la titularidad del CCT, los millones acumulados para su beneficio ya son incalculables. 

 

Napito por ahora ha librado la cárcel por el desvío de los 55 millones de dólares y logró evadir el delito de extorsión al inculpar a otros de sus fechorías, mientras que Altos Hornos de México está en crisis financiera y los trabajadores están sin empleo.

                                                                                                                                                   

                                                                                                                                               @CarlosPavonC

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