El activismo de Ricardo Monreal no había caído bien al ala dura de Morena, que incluso había comenzado una campaña en su contra en redes de manera soterrada.

La guinda del pastel fue la entrevista a la que acudió con Carlos Loret, el periodista más atacado por López Obrador y sus seguidores, unos días después de haber publicado la investigación sobre los inmuebles que posee el matrimonio Ackerman-Sandoval.

Cuando medio gabinete en pleno se solidarizaron con ellos -a fuerza o por convicción-, Monreal tomó distancia.

Acudió a la cita con Loret, lo reconoció como periodista serio y no descalificó su trabajo, como es la consigna en la 4T.

Durante la entrevista, el zacatecano defendió las decisiones de Gobierno de López Obrador, el proyecto e incluso a Morena, pero eso no bastó para satisfacer, sobre todo, a John Ackerman, a quien desde la publicación del reportaje de Loret en las redes apodaron “Dr. Houses’’.

El esposo de la secretaria de la Función Pública, Irma Sandoval, inició el ataque frontal en redes sociales en contra de Monreal por haber asistido al noticiero de Loret y, sin ser funcionario, ni legislador, pidió quitar a Monreal de la coordinación parlamentaria de Morena en el Senado.

¿Qué le dolió más al catedrático? ¿Qué Monreal no descalificara públicamente a Loret o que el senador no se uniera al coro plañidero a su favor?

No es nuevo que entre Monreal y el matrimonio Ackerman-Sandoval haya diferencias.

La pareja forma parte del ala dura de Morena, junto con Martí Batres y Rocío Nahle, entre otros, que lo ven como un advenedizo en su movimiento.

Pero Monreal ha sido de los moderados en Morena; ahí están los intentos por reconciliar a la iniciativa privada con el Ejecutivo, los acuerdos en el Senado para apagar temas que le han costado una gran cuota de popularidad al Presidente y su partido.

Golpear al que ha sido hasta el momento el único interlocutor entre los empresarios y el Gobierno -¿alguien sabe dónde está Alfonso Romo o a qué se dedica?- no parece un buen negocio para Morena.

¿Pesará más en el ánimo de López Obrador el trabajo de Monreal que la grilla de Ackerman y compañía?

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Qué difícil decisión para Marcelo Ebrard.

El canciller mexicano sabe que llevar a la Casa Blanca a López Obrador tendrá un alto costo político.

Independientemente de las felicitaciones de Trump al Presidente mexicano, López Obrador acudiría en plena campaña política cuando las encuestas no favorecen al empresario norteamericano.

El mismo escenario de hace cuatro años cuando Luis Videgaray trajo a Trump a Los Pinos a una reunión con Peña Nieto, hecho que el tabasqueño condenó como era su costumbre.

Y si bien el pretexto sería la puesta en marcha del T-MEC, ¿quién le garantiza al López Obrador que Trump no aprovechará el viaje para agregar temas a su agenda política personal?

¿Cómo confrontar la crítica de que el mandatario mexicano va a la Casa Blanca por su estrellita en la frente por haber detenido, al costo que sea, la migración centroamericana a Estados Unidos?

A ver.

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Al parecer el hecho de que López Obrador le pusiera el ojo al INE -por centésima ocasión-, hizo que los diputados se acordaran que tienen pendiente, desde abril, el nombramiento de cuatro consejeros electorales.

Así que Mario Delgado anunció que los cuatro restantes serán electos en un periodo extraordinario el día 22 de julio.

Esta bien, solo habrá que ver los perfiles de los seleccionados para conocer si se tratan de caballitos de Troya.

LEG