La experiencia con esos fenómenos que suelen devastar las costas es que antes del impacto de la enorme ola que arrasa con todo, el mar suele retirarse. Se le deja de ver y esa es la alerta para correr a los refugios.

 

México está en ese proceso: por ahora, empieza a desaparecer de los radares económicos del mundo y pocos lo notan.

 

Ya no estamos a la vista de los capitales como un lugar seguro para las inversiones. Simplemente México se retiró como la ola y todos ponen atención en los destinos visibles.

 

En la lista de los 25 destinos más atractivos para invertir el nombre de México ya no está. Y los que toman decisiones para direccionar los recursos realmente no tienen interés en saber qué fue lo que le pasó a este país que no aparece ya en las recomendaciones.

 

Simplemente, voltean hacia los otros destinos que eventualmente serán seguros una vez que pase la emergencia sanitaria. Y entre esos lugares recomendados, deciden.

 

Y si alguien pregunta qué fue lo que pasó con México que ya no aparece en el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa 2020 de Kearney, pues ya le podrán explicar lo que todos hemos visto y algunos hemos denunciado a lo largo de esta administración.

 

Desde aquel episodio de 2018, bien llamado el error de octubre, cuando Andrés Manuel López Obrador decidió, antes de asumir el poder, suspender la construcción del nuevo aeropuerto de Texcoco, hasta las más recientes decisiones de boicotear a las empresas privadas productoras de energías limpias. Y en medio, todo lo que pueda caber que ha destruido la confianza en la economía de este país.

 

Todo eso se ve fatal, pero esto es apenas el retiro del mar. Hoy pocos le ponen atención a México. Ni siquiera los afectados directos por las decisiones autoritarias del Gobierno actual logran toda la atención de sus propios Gobiernos. Como en el caso de los productores de energías de los Estados Unidos y su solicitud de respaldo al Gobierno de Donald Trump.

 

Pero cuando esta economía empiece a mostrar señales de debilitamiento financiero y eso pueda tener efectos en la estabilidad financiera global, ahí habrá atención para el caso mexicano.

 

Cuando la pobreza y la inestabilidad social aumenten la migración y los conflictos en la frontera común con Estados Unidos, será el momento para que volteen a ver a México.

 

Contrario a lo que cree la 4T no se está gestando en el mundo un complot en contra de este Gobierno, en el que supuestamente participan los medios de comunicación del primer mundo y los conservadores aliados de México y el extranjero.

 

La realidad es que para aquellos que no tienen capitales comprometidos en México no les interesa la suerte de esta economía, porque tienen muchas opciones donde invertir una vez que pase la emergencia pandémica.

 

Pero está claro que, en el momento en que México se pueda convertir en alguna especie de amenaza para la estabilidad, ahí sí, este país regresará a la atención financiera, política y a las primeras planas mundiales.

 

Por ahora, la ola de tsunami mexicano se ha retirado y nadie la ve.

 

                                                                                                                                           @campossuarez