Foto: ENAT Normalmente concursan mil 200 candidatos por un lugar en la carrera de Actuación  

Teresa González Corona, estudiante del segundo año de la licenciatura en Actuación en la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT) del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), fue aceptada el mismo día que audicionó en la Academia de Arte Teatral Ernst Busch de Berlín. “Fue la primera audición que hice en Alemania y la primera en la que me quedé”, refirió en entrevista.

 

En el país europeo hay 13 escuelas estatales de actuación, y los aspirantes llegan a hacer hasta 10 audiciones por año. La Ernst Busch es el primer conservatorio nacional de actuación de Alemania, fundado en 1905 por Max Reinhardt, en la cual la formación actoral se basa en la mejor tradición del teatro mundial bajo los preceptos de Bertolt Brecht y Konstantín Stanislavski.

 

Normalmente concursan mil 200 candidatos por un lugar en la carrera de Actuación. El proceso de selección consiste en dos audiciones presenciales, en las cuales las y los candidatos presentan tres monólogos y una canción a la comisión de sinodales. Uno de los papeles con los cuales audicionó Teresa fue el de Adela, de La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca.

 

“Considero que fui aceptada en esta institución, además de mi trabajo y mis ganas, gracias a la excelente formación que he recibido en la Escuela Nacional de Arte Teatral, mi alma mater, y al apoyo de todos mis maestros y de la directora Gabriela Pérez Negrete”.

 

Sólo hay 25 lugares por generación para actores y actrices en la Ernst Busch Akademie y, por primera vez, en la generación 2020-2024, habrá una mexicana como estudiante, quien cursará la formación para obtener el grado de diplom (magister). No es común que una persona cuya lengua materna no sea el alemán concurse por un lugar en esta escuela. De hecho, es extraordinario. El alumnado consiste en jóvenes de Alemania y de Austria, salvo limitados casos. González Corona aprendió a hablar alemán hace menos de tres años en México.

 

La razón por la que quiere estudiar en la Academia Ernst Busch, es porque desea aprender la técnica teatral alemana, basada en siglos de tradición y en hallazgos teóricos y artísticos, los cuales son un ejemplo para la práctica escénica en el mundo.

 

Esta institución educativa le parece un lugar idóneo para desarrollarse como la intérprete a la que aspira convertirse. “Las lecciones se basan en los enfoques metodológicos de Brecht y de Stanislavski, y se trabaja en grupos pequeños con estudios de escena, como en las escuelas rusas. El entrenamiento parte de la personalidad y de la identidad de cada actor”.

 

La formación consiste en: Los primeros dos años son de bases, y los últimos, de montaje, en colaboración con las grandes compañías de Berlín, como el Berliner Ensemble.

 

En los años recientes, los montajes finales de la escuela se han presentado en la Schaubühne, uno de los foros más importantes de la capital alemana, y algunos de sus egresadas y egresados tienen contrato con compañías como las del Deutsches Theater Berlin, el Burgtheater Wien, la Schauspielhaus Dresden o la propia Schaubühne.

 

“Haber sido aceptada representa para mí la posibilidad de desarrollarme como actriz y artista en una de las escenas teatrales más importantes y vibrantes del mundo. Prepararme en esta gran institución de reconocimiento internacional me otorgará herramientas técnicas y oportunidades muy grandes.

 

“Creo que también me dará mucho en otros sentidos, para poder regresar a mi país con algo que ofrecer. Soy una mexicana que estudiará actuación en una escuela alemana, y creo que ahí está la oportunidad de un intercambio entre dos culturas. Esto es de lo que más me emociona. Además, no me sentiré sola porque llevaré a México conmigo”.

 

Para Teresa González, la ENAT y el INBAL han jugado un gran papel en su formación y en su vida artística. “En la Escuela Nacional de Arte Teatral aprendí que este oficio sólo puede hacerse con dedicación y verdadero amor por el mismo. Entendí que el teatro se trata de disciplina.

 

“La ENAT ha sido mi casa y el sitio donde mis más grandes maestros han sido mis compañeros. Somos una institución de verdadera excelencia en México, que bajo la dirección de Gabriela Pérez Negrete se ha desarrollado de una manera notable, tanto a nivel nacional como internacional. La ENAT me ha dado la oportunidad de trabajar con maestros invaluables, como Martín Acosta, Indira Pensado, Fernando Martínez Monroy, Muriel Ricard, Jesús Díaz y Mauricio García Lozano, quienes me ayudaron en mi preparación, tanto técnica como integral para dar este gran paso.

 

“El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura siempre ha tenido un lugar preponderante en mi vida. Mi abuela -Teresa del Conde, quien fue titular de Artes Plásticas del INBAL y del Museo de Arte Moderno- no supo que entré a la ENAT y que, como ella, también me he desarrollado en el INBAL, al punto de poder, ahora, continuar mi formación en esta importante escuela alemana.

 

“Creo que la ENAT y la educación que he recibido en mi país, es, en gran medida, la razón por la que llegué tan fuerte a la Ernst Busch Akademie y por la cual pude competir con tan buen nivel con personas muy preparadas”, concluyó.