José Ureña

Se lo digo de cierto: ha sido imposible.

Hasta ahora no hay condiciones para un frente electoral amplio para el 2021, aunque sí hay muchos impulsores.

Aquí le hemos dado seguimiento.

A nivel partidista, quien lo promueve con mayor ahínco es el dirigente de Acción Nacional (PAN), Marko Cortés.

Todavía el domingo dijo que serán millones los que en 2021 pondrán fin al poder presidencial unipersonal y autoritario.

Con su voto conquistarán la mayoría de la Cámara de Diputados y desde ahí determinarán la política pública de México, agregó.

A ese objetivo también se ha sumado el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno, Alito.

En la misma dirección trabaja el conductor del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Ángel Ávila.

En una alianza opositora, pero siempre con objetivos exclusivos, está interesado Dante Delgado, de Movimiento Ciudadano (MC).

Ve la oportunidad de consolidarse como principal fuerza anti gubernamental –por encima de azules, amarillos y tricolores- con candidatos de fuerza regional.

-Hay líderes sociales en estados, municipios, distritos y poblaciones que simplemente esperan la oportunidad –me ha dicho Delgado.

Panistas, priistas y perredistas lo ven distinto: es posible postular al Congreso de la Unión y puestos locales a gente con imagen propia pero respaldados por todos.

ESCENIFICACIÓN NACIONAL

Con una salvedad:

En el PAN hay resistencia casi generalizada a unirse en un proyecto nacional con el PRI, razón de su origen y enemigo histórico.

No piensa igual el priista Alejandro Moreno, quien logró el respaldo del Consejo Político Nacional (CPN) para otear la formación de un frente general.

No puede hacer lo mismo el PRD de Ángel Ávila, dado su desmantelamiento sistemático y constante desde 2013.

Apenas tiene fuerza en algunos lugares y ni siquiera puede ofrecer una militancia nutrida en lugares donde ha gobernado, como la Ciudad de México.

Por eso trata de reagrupar a ex perredistas opositores al Gobierno actual y atraer a independientes y a disidentes priistas, caso José Narro Robles.

A esos esfuerzos de alianza sí se han sumado empresarios.

Al frente de ellos está Gustavo de Hoyos, presidente de la confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), quien lo ha dicho públicamente.

Pero pese a muchas pláticas, a sólidas intenciones, no han logrado vertebrar un bloque como lo consiguió una escenificación gubernamental.

PRIMERO ESTÁN UIF Y FGR

1.- El gobernador Jaime Bonilla sabrá cómo actuar.

Pero en la Ciudad de México llama la atención el activismo de su secretario de Economía, Mario Jesús Escobedo Carignan.

Está interesado en suceder a Bonilla en 2021, pero antes deberá atender sus pendientes con la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la Fiscalía General de la República (FGR).

Quizá le suene un nombre, la gasera Blue Propane, y tenga más pistas de denuncias e investigaciones en curso.

2.- Muchas preguntas deberá aclarar Guillermo Billy Álvarez por su actuación en la cooperativa Cruz Azul y su equipo.

Una:

¿Dónde están los 30 ó 40 mil millones del fondo de pensiones para cooperativistas?

Otra:

¿Qué fue de los más de 300 millones de pesos en factureras, autorizadas y formadas por él mismo?

LEG

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