Lo que ahora quizás serán palabras comunes: “Puedes quitarte la mascarilla y besar a la novia”, lo escucharon dos estadounidenses septuagenarios que habían decidido hacer el confinamiento juntos después de una sola cita cara a cara… y pasaron por el altar la semana pasada, para oficializar su amor.

“En tiempos normales, todavía estaríamos en fase de encuentros galantes”, dice Linda Delk, de 72 años, con su mano entrelazada a la de Ardell Hoveskeland, de 78 años.

El coronavirus los hizo apretar el acelerador cuando su historia comenzaba.

Ambos transcurrían aún el duelo por la pérdida de sus cónyuges en 2019 cuando se cruzaron por primera vez, a fines de febrero, en la Iglesia Luterana de la Paz en Alexandria, cerca de Washington.

“Me saludó, me gustó y al final ayudamos a limpiar juntos”, dijo Linda. Una semana después, se volvieron a encontrar en otro evento de la iglesia, esta vez una noche de lotería. Acordaron quedar para almorzar.

“Fue nuestra única salida romántica”, dice este ingeniero de transporte urbano jubilado.

Dos días después, las autoridades pidieron a la población que se quedara en sus hogares. “Nos dimos cuenta de que necesitábamos un compañero”, dice Ardell, y así fue que su enamorada se mudó con él.

 

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