Antes los reclamos por el incremento de la violencia en esta cuarentena -negado por el presidente López Obrador-, a la Secretaría de Gobernación no se le ocurrió otra estrategia que retomar una vieja campaña de los años ochentas: “Cuenta hasta diez’’.

Al principio parecía un meme, pero no, es realmente una campaña compuesta por varios video clips y carteles que terminan sugiriendo que, antes de que te gane el enojo, “saca la bandera blanca de la paz’’.

La campaña no solo es pobre en su realización, en su concepto sino en sus fines.

¿Cómo podría contenerse, por ejemplo, un marido golpeador contando hasta diez y luego sacar una ridícula bandera en señal de paz?

Recuperar el pasado parece ser la premisa de este Gobierno.

La campaña original trataba de controlar el maltrato infantil; las imágenes eran de una madre o padre a punto de estallar por las travesuras de sus hijos y ahí aparecía un personaje famoso -cualquiera-, pidiendo que antes de reaccionar violentamente contaras “hasta diez’’.

Sus objetivos se fueron ampliando y la frase formó parte de la cultura nacional hasta principio de los noventa.

Pero la dinámica social ha cambiado radicalmente.

Rescatar de los escombros la campaña para tratar de combatir la violencia de género es hasta infantil.

Las críticas de las asociaciones de mujeres que han marchado en protesta por la violencia de género -aunque el Presidente tenga otros datos, los feminicidios en tiempos de Covid-19 siguen ocurriendo-, sacudieron las redes sociales.

En su opinión, la campaña pretende minimizar el hecho de las violencias de género y familiar, con videos ramplones que la hacen parecer un asunto cotidiano.

Por meses, la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero ha mandado mensajes contradictorios sobre su posición como funcionaria en la lucha contra la violencia de género y la intrafamiliar.

Pero creer que con esta campaña del pleistoceno el fenómeno se reducirá, solo refuerza la idea de las feministas sobre el papel del Gobierno ante el problema: no lo entienden.

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Ayer fue el peor día para el país en número de muertos y contagios de Covid-19: 501 fallecidos y 3,455 contagiados en tan sólo 24 horas.

Con estas cifras cada vez más se exhibe que los cálculos de los especialistas sobre el “pico de la curva’’ están errados.

El subsecretario Hugo López-Gatell nos trae en el pico de la curva desde el 8 de mayo pasado y ya parecemos surfistas porque no bajamos de la cresta de ola.

A pesar de que el propio López-Gatell y el presidente López Obrador hasta hacen planes para decidir qué estados podrán reanudar actividades el primer día de junio, con las cifras presentadas ayer parece que tendrá que haber una prórroga más hasta que de verdad el número de contagios y muertos vaya en descenso.

Dirán que fue un mal día…pero ya llevamos 60 y contando.

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Por cierto, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Senadores tendrá mañana una reunión virtual -si otra vez no les falla el sistema-, con el subsecretario López-Gatell.

Será interesante conocer si los senadores tienen la suficiente sensibilidad para preguntar al funcionario sobre la fiesta que trae con sus cifras.

El jueves, la Junta se reunirá con el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León y el martes próximo, con Antonio Ferrer, director del “Quiensabi’’, perdón, del INSABI.