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Los cómplices de los delincuentes electrónicos

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Hay que quedarse en casa… hasta que no queda más remedio que salir. Conseguir los alimentos y productos básicos se ha convertido en una actividad muy estresante y de alto riesgo, para la salud y las finanzas.

 

Hay muchos mercados ambulantes donde las únicas precauciones sanitarias son las que usted tome. Los mercados tradicionales y en especial los supermercados han restringido sus operaciones y si bien podrían mejorar la amabilidad de su personal, en general las medidas adoptadas permiten la sana distancia.

 

Pero hay algo más que cuidar en estos tiempos de restricciones y eso es la seguridad de los medios de pago.

 

Con el confinamiento se han incrementado las compras en línea y esto es un riesgo adicional con el uso de medios electrónicos de pago, porque si no se verifican adecuadamente las licencias de un sitio en línea, se puede entregar información financiera a delincuentes que suplantan la identidad de bancos y comercios.

 

Está claro que no hay que proporcionar información confidencial a nadie que la solicite por mensaje o correo y en los sitios de Internet donde hay que dar números bancarios, como el de la tarjeta con todo y el código de verificación, hay que asegurarse que sea una página con certificado de seguridad y con la dirección electrónica correcta.

 

Pero eso que es un consejo constante parece que lo obviamos en las compras presenciales y desafortunadamente ahí también se cometen fraudes y muchas veces con la complicidad de malos empleados de las tiendas de autoservicio.

 

Caso plenamente documentado es el de Chedraui Selecto, donde la firma electrónica se introduce en un teclado que no marca la cantidad a pagar, lo que permite que del otro lado del mostrador alguien altere esa cantidad a pagar y el cliente no se de cuenta.

 

Si el delincuente hace firmar a un cliente una cuenta de, digamos mil pesos sin que se dé cuenta, por una compra de 100 pesos, el empleado corrupto con gusto pagará los cien pesos del cliente y retirará productos por mil pesos. Todo en una operación legal, ¡porque el dinero se va a la cuenta del supermercado!

 

Lo peor del caso es que el banco no le responderá, porque usted tecleó su número secreto, por lo tanto, validó la operación. Y la tienda, caso documentado de Chedraui, ni siquiera se tomará la molestia de conocer su queja y lo mandará a quejarse… al banco.

 

El consejo es revisar perfectamente bien lo que se autoriza electrónicamente, porque además las medidas sanitarias en plena pandemia hacen muy estresante todo el proceso en el supermercado. El tocar los productos, tocar el teclado numérico, portar mascarilla o careta, y eso lo aprovechan los delincuentes que doblan el ticket y gentilmente lo meten en la bolsa para hacerle el favor de que usted no lo toque.

 

La falta de respaldo de las tiendas de autoservicio como Chedraui y los bancos es la peor parte de esas historias, porque le hacen saber a sus clientes que están solos y que ellos no pierden, aunque no se fijen si en la caja pusieron a un buen empleado o a un delincuente.

 

                                                                                                                                                 @campossuarez

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