Esta semana del 18 al 22 de mayo podría ser de definición para el tipo de cambio que ha venido moviéndose desde el 24 de marzo pasado a la fecha, entre $25.75 y $23.00 en el mercado interbancario.

Diversos eventos han generado riesgos y oportunidades, señales de oferta y demanda, en torno al peso mexicano.

La reestructura de portafolios a nivel global motivó la salida de posiciones de “mercados emergentes”, teniendo fuertes presiones al alza. En la región, el real brasileño ha registrado una depreciación en el año de 45% y el peso mexicano de 27%.

Desde el 14 de febrero, las posiciones largas históricas en favor del peso mexicano se fueron “evaporando” y el último dato registrado este viernes pasado, ya muestra una posición “corta” vs el peso, la cual no se veía desde el 29 de junio de 2018, previo a las elecciones presidenciales de nuestro país.

Por otro lado, la salida en la tenencia de extranjeros en Mercado de Dinero, registró al cierre del 6 de mayo pasado (último dato conocido), niveles de 10,198 millones de dólares en el año y desde el punto más alto de entrada de extranjeros (previo al Covid-19) el 21 de febrero, la salida asciende a 12,905 millones de dólares. Sin embargo, el 5 de mayo, un día antes, los datos alcanzaban los 10,500 y 13,229 millones de dólares respectivamente, lo que podría significar, la entrada a un “período de estabilidad”.

El índice dólar DXY por su parte, se encuentra también cerca de una zona definición que ayudará a evaluar la condición del resto de las divisas, entre ellas, la del peso mexicano.

Banxico ha ido ajustando a la baja la tasa de interés de referencia hasta niveles del 5.50% anual la semana pasada, pero también ha tenido intervenciones en el mercado cambiario con las subastas cambiarias y subastas de swaps en dólares, que pudieran aproximarse a los 8,000 – 10,000 millones de dólares, operados entre niveles de $23.78 y hasta $24.74.

La condición de la economía mexicana es muy negativa en estos momentos. Existe una menor demanda externa (economía de Estados Unidos), caída en los precios del petróleo (de un 40% en la cotización promedio acumulada en la mezcla mexicana en el año), ajuste en el consumo privado, respuesta limitada del Gobierno federal a un verdadero Programa Económico y Fiscal, distanciamiento visible entre empresarios y Gobierno, status crítico de Pemex y su alta dependencia del Gobierno federal, falta de confianza hacia la inversión y el consumo, y ahora, este fin de semana, conocimos el Acuerdo publicado por el Centro Nacional de Control de Energía que suspendió “Proyectos de Energía Renovables” con riesgo de salida de inversión extranjera directa de países de la Unión Europea y de Canadá por alrededor de 7,200 millones de dólares.

Veremos conforme transcurra el año, un debilitamiento en algunas variables macro importantes como la Deuda / PIB y un mayor Déficit Fiscal que al cierre de 2019, concluyeron de manera positiva al igual que la cuenta corriente.

Lo único positivo por ahora, es que el diferencial de tasas de interés es amplio aún, respecto a las tasas de Estados Unidos, además de que la colocación de deuda del Gobierno federal hace un par de semanas por 6,000 millones de dólares fue muy exitosa (visión del extranjero) y las acciones que Banxico pueda seguir emprendiendo para estabilizar la divisa.

Así veremos si el peso mexicano tiene la capacidad de ajustar por debajo de $23.70 para perfilarse hacia la zona de $23.00 a $22.20, o reinicia una fase de presión que ponga a prueba nuevamente los $25.75 con riesgo de alzas adicionales. Veremos…

 

                                                                                                                                                          @1ahuerta