Hay quienes ven a la 4T como un desastre sin precedentes, con la escalada de crímenes, la economía en negativos históricos, los atentados contra el ambiente y los indicios de que la corrupción está muy tranquila, muy sana. Pero ¿y si nos dejamos de tanta negatividad, de polarizar, y nos concentramos en lo que, venturosamente, hemos aprendido en este año y pico?

Empiezo. ¿Qué he aprendido?

Que el cierre de empresas y la pérdida de empleos (700 mil en un mes) no son asuntos del Gobierno. Que ahora resulta.

Que el Times es un periódico famosón pero desprestigiado, y que hay una conjura en la que aparte de ese diario están El País, el Wall Street Journal y, por razones que todavía no se revelan, el Washington Post. Lo que nos lleva a pensar que la lista de conjurados es más larga, porque si cada medio que cuestiona los logros de esta administración es parte de un complot, hay que sumar al LA Times, al Asian Times, al canal español donde hacen chistes escatológicos sobre nuestro Presidente, a The Economist, a Forbes y alguno más, sin contar a todos los miserables que trabajan en los medios mexicanos salvo, nos informó el titular del Ejecutivo, cuatro.

Que Trump es lo mejor que nos podía pasar.

Que sí va a haber 10 millones más de pobres, pero pobres espirituales.

A juzgar por lo que dice Notimex, que todo lo que hace el Líder Supremo de la República Popular de Corea, camarada Kim Jong-Un, es de gran importancia para nuestro país.

Que el mundo entero copia la estrategia económica de nuestro Presidente, convertido en un faro, una luz en la penumbra. De momento, del total del planeta, ya hay una confirmación de que esto es así: la de Nicolás Maduro.

Que vender petróleo sí está complicado, sobre todo cuando los saudíes decidieron sacarte del negocio justo después de ovacionar a Rocío Nahle, pero que no importa porque nos lo vamos a acabar todo aquí, en el suelo patrio, autárquicamente.

Que no hay mejor forma de desmilitarizar a un país que militarizarlo.

Que los procedimientos penales se hacen por consulta.

Y que la mejor manera de fortalecer la democracia y la economía es reventar la división de poderes y darle las funciones presupuestales de la cámara al Presidente del PIB negativo, los 10 nuevos millones de pobres, los valores espirituales y los 35 mil millones de dólares perdidos en Pemex.

Que esto no se convierta en un monólogo. La lista anterior aspira a ser enriquecida, complementada, nutrida, con las voces invaluables de ustedes, lectoras, lectores. Pronúnciense.

 

                                                                                                                                                       @juliopatan09