Unas 2 mil 500 personas se manifestaron ayer en el capitolio del estado de Washington para protestar contra la orden de quedarse en casa del gobernador demócrata, Jay Inslee, para limitar la propagación del coronavirus, desafiando la prohibición de reuniones de 50 o más personas.

A pesar de los pedidos de los organizadores de la manifestación para usar mascarillas protectoras, muchos no lo hicieron.

La Policía estimó la cifra de participantes en 2 mil 500, por lo que es una de las mayores protestas estatales en el país en contra de los cierres forzados de la vida pública durante la última semana.

En Olimpia, cientos de personas se reunieron con escasa distancia entre ellos en los escalones del edificio del capitolio y alrededor de una fuente, contraviniendo las pautas de salud estatales y federales durante la pandemia de coronavirus.

“El cierre de negocios eligiendo ganadores y perdedores entre los que son esenciales y no esenciales representa una violación de la constitución estatal y federal”, dijo el organizador de la manifestación, Tyler Miller, de 39 años.

Los manifestantes condujeron vehículos al capitolio estatal, tocando bocinas y atascando calles.
“No hay duda de que la defensa de la libertad significa arriesgarse a todos los peligros”, dijo Miller, parafraseando una cita de John Adams, “la revolución estadounidense se libró en el apogeo de la epidemia de viruela. Nuestros fundadores eran muy conscientes de este tipo de riesgos”.

Las multitudes permanecieron en las cercanías del capitolio después del final de la manifestación, pero la Policía del estado de Washington no emitió ninguna citación, dijo el portavoz Chris Loftis.

Trump tuiteó el viernes declaraciones en apoyo a protestas similares en Michigan, Minnesota y Virginia para “liberarlos” de las reglas de distanciamiento social.

Aunque Miller no describió su manifestación como un esfuerzo por liberar a Washington, dijo: “Me consuela saber que él me respalda”. /REUTERS

 

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