No fue una graciosa concesión presidencial que bajaran los precios de las gasolinas y de los combustibles. Es consecuencia del derrumbe de los precios del petróleo en los mercados financieros y con ellos la caída en los precios de las gasolinas y demás combustibles en todo el mundo.

 

No hay tal bolsa de 400 mil millones de pesos guardados y listos para usarse en este momento de contingencia económica. No hay registro de ellos en el Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública de la Secretaría de Hacienda y ni siquiera tomando en cuenta las menguadas reservas del Fondo de Estabilización de las Ingresos Presupuestarios se completan.

 

Y, sí, la consulta pública del fin de semana pasado en Mexicali, para definir el futuro de la planta de Constellation Brands, fue totalmente ilegal, irregular y amañada. Por lo que resulta ilegal que este ejercicio pueda marcar la suerte de una inversión de esta envergadura y con ella aumenten las dudas sobre la confianza que se puede tener en México.

 

Estos tres hechos son falsos e involucraron al mismo personaje en los días pasados, en medio de la peor semana, hasta ahora, por la pandemia de la enfermedad Covid-19, provocada por el coronavirus SARS-CoV-2.

 

No son filtraciones a la prensa, no son dichos de algún funcionario menor. Son declaraciones del propio presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador.

 

Tampoco son pifias declarativas, de esas que pueden salirse al calor de tener que llenar los 100 minutos promedio que dura la conferencia de prensa diaria. Son dichos reiterados y sostenidos como verdades.

 

Cuando la condición es estable, como solía ser hasta hace algunas semanas, las estrategias y los dichos presidenciales pueden ser hasta simpáticos, folklóricos. El eufemismo que utiliza el Presidente para lucir sus no verdades es que él tiene otros datos. Algo que hasta simpático nos parece.

 

Pero cuando el mundo requiere de líderes para superar uno de los peores retos en la historia reciente, no hay espacio para esos otros datos.

 

Hace falta con urgencia un plan económico gubernamental que complemente las acciones que ya han empezado a tomar los agentes privados. Porque, así como fueron los ciudadanos los que decidieron quedarse en casa, ante la negativa de las autoridades, así han sido las empresas las que han tomado medidas para paliar la crisis.

 

Una cosa es que el Gobierno mexicano esté en la misma tónica de discutir, como en otras partes del mundo, sobre qué es más importante: la salud o la economía. Y otra es falsear la información.

 

No hay 400 mil millones de pesos listos para gastar, no hay ninguna gracia presidencial en la baja de los combustibles, hay un abuso de poder en la cancelación de la planta cervecera de Mexicali.

 

Y tampoco hay una estrategia gubernamental para salir de la peor recesión en los últimos 90 años.

 

                                                                                                                                                  @campossuarez