La sola referencia asusta, pero esa es la realidad: desde los últimos dos años de la Segunda Guerra Mundial, el futbol italiano no interrumpía sus actividades. Incluso entre 1939 y 1943 se continuó jugando, terco afán del tambaleante gobierno de Mussolini de proyectar normalidad.

 

Sin embargo, en un país que, ante la expansión del Covid19 o Coronavirus ha empezado por aislar su zona norte y ahora ha ampliado esta especie de cuarentena a todo su territorio, hoy el futbol es lo de menos. ¿Se podrán disputar todas las jornadas de la Serie A de Italia? ¿Quedará incompleta la liga? ¿Podrá proclamarse algún campeón? Preguntas hoy tan secundarias como imposibles de responder.

 

En un año deportivo tan cargado, no podrán transcurrir demasiadas semanas antes de que se tomen decisiones. Sobre todo, de cara a los dos mayores eventos que son la Eurocopa y los Olímpicos de Tokio 2020.

 

Ha querido el destino que, justo este año, con tamaña emergencia sanitaria, la Euro se realice en estadios de doce países distintos y no en uno solo como es tradición. Una medida que el hoy caído en desgracia, Michel Platini, lanzó bajo pretexto del 60 aniversario del torneo, aunque en el fondo tuvo como razón otra emergencia, en ese caso económica: que en 2013, con los estragos de la Eurocrisis apretando con altos índices de desempleo por todo el continente, no era fácil que algún valiente se comprometiera a recibir un certamen ya incrementado a 24 selecciones. Así que precisamente cuando menor movimiento de población se recomienda (o exige, por volver a lo que pasa en Italia), se vislumbra un mes en el que cientos de miles apuntan a estar brincando de lugar en lugar.

 

Las únicas ventajas de los Olímpicos respecto a la Eurocopa son el mes y medio de diferencia en su inicio, así como disputarse en su abrumadora mayoría en una sola ciudad, lo que los hace más controlables.

 

Como sea, el tiempo corre. Tokio tomó desde diez días atrás determinaciones fuertes, como cerrar sus escuelas y magnetos de multitudes como el Disney japonés. Si eso basta para blindarla y disminuir la onda expansiva del virus, está por verse. Ya después tendrá que pasar a otros temas básicos, como comprender que los atletas llegarán de todo rincón del planeta, transformando a la Villa Olímpica en un potencial megafoco de infección.

 

Al tiempo, y en términos estrictamente comerciales, el Covid19 ha golpeado brutalmente a los Juegos por la grandísima cantidad de visitantes renuentes hoy a comprar boletos y reservar hoteles en esta incertidumbre. El COI ha dicho que no se plantea cancelar, situación de tan escasos precedentes como la erupción del volcán Vesuvio de 1906 que obligó a Roma a ceder los Juegos de 1908 a Londres o, sí, los tres Olímpicos correspondientes a las guerras mundiales (Berlín 1916, Tokio 1940 y Londres 1944). Lo que nos lleva de regreso al enunciado con el que comenzamos: la referencia suena brutal, aunque a falta de mejores noticias hacia ahí corremos a gran velocidad.

 

 

 

 

Alberto Lati

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