Gerardo Cuevas es uno de los 130 pilotos mexicanos que trabajan activamente en China. El lunes pasado terminó una cuarentena de 14 días para cumplir los protocolos de seguridad implementados con el fin de contrarrestar el contagio del COVID-19.

En una entrevista con 24 HORAS, el hombre quien lleva dos años residiendo en Shanghái, comentó que esta semana estará de nuevo al mando únicamente de aeronaves con destinos nacionales, ya que existen países que les prohíben la entrada al provenir de China.

Sobre los protocolos en las distintas ciudades de ese país, manifestó que varían de provincia en provincia, pero coinciden en la solicitud de datos personales para identificación, saber los lugares visitados previamente y, lo más importante, la temperatura corporal.

Cuevas dijo que si dicha información no se proporciona, el Gobierno envía una penalización: “sí hay una penalización, no sé cuál es, pero aquí no se andan con chistes. Aquí la ley se respeta. Yo estoy seguro de que esto en muchos lugares no se podría hacer.”

En este sentido, calificó la experiencia como “estresante”, pues genera que se sienta vulnerable. A diario –narró–, vive con miedo de que cuando pasa por alguno de los filtros que existen en centros comerciales, farmacias y supermercados, su temperatura sea más alta de lo establecido y, sea enviado automáticamente a un hospital.

Por ello, “cargo siempre mi pasaporte, incluso le puse atrás los números del consulado y de la embajada que hay en Shanghái, así como el de mi esposa y el de un amigo que es el más cercano que tengo por acá, todo en caso de emergencia.”

El capitán añadió que tiene programado regresar a México a mediados de marzo, sin embargo, a diario revisa sus posibilidades y agradece que el Gobierno haya puesto en marcha una app para ver en un mapa su ubicación y la distancia que tiene entre puntos donde se han confirmado contagios.

Al momento sólo puede volar a México saliendo de Corea o Canadá.

LEG