El mercado laboral mexicano

Raúl Alejandro Rodríguez Martínez

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de 24 HORAS.

El dato de creación de empleos formales en México es un indicador más que se suma a la evidente debilidad de la economía mexicana durante 2019. El número de afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) – que se considera como el indicador principal de empleo formal en México – observó en noviembre de 2019 un crecimiento anual de 1.7%, la cifra más baja desde febrero de 2010. Desde mayo de 2018, el crecimiento anual del número de afiliados al IMSS se ha desacelerado ininterrumpidamente.

 

 

Para dimensionar el comportamiento de dicho indicador vale la pena comprender la composición básica del mercado laboral mexicano. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el universo de mexicanos en edad de trabajar que están trabajando o que están buscando o pretenden buscar un empleo, se les conoce como la Población Económicamente Activa (PEA). Con información al tercer trimestre de 2019, en México la PEA es de 61.7 millones de mexicanos. Siguiendo con la clasificación básica de la ENOE, la PEA se divide en población ocupada, subocupada y desocupada. La población ocupada (55.4 millones) es aquélla que reporta haber trabajado más de 35 horas semanales. En noviembre de 2019, la población ocupada creció 2.2% anual, cifra prácticamente similar a la de los meses anteriores. Si observamos la tendencia del crecimiento anual de la población ocupada, podemos concluir que ésta ha venido acelerando en promedio su crecimiento en los últimos cinco años.

 

 

Adicionalmente, existe la población subocupada dentro de la PEA. La población subocupada – 4.3 millones de trabajadores en el tercer trimestre de 2019 –  es la que ha declarado trabajar menos de 35 horas semanales. A diferencia de la población ocupada, la desocupada registró un avance anual de 13.2% anual en noviembre de 2019. Es decir, la población subocupada creció 6 veces más rápido que la ocupada en dicho periodo. La población subocupada se comenzó a reducir a un ritmo importante durante 2015 y 2016 pero ha repuntado ininterrumpidamente en los últimos tres años.

 

 

Finalmente, la población desocupada (2.1 millones) es aquélla que no está trabajando pero ha declarado que está interesada en trabajar o está buscando un empleo. La población desocupada de noviembre de 2019 fue 11.0% mayor a la registrada en el mismo mes en 2018. Si bien creció a un ritmo ligeramente menor que la población subocupada, su avance anual se ubica significativamente por encima del de la población ocupada.

 

 

De estos indicadores se desprende que dentro de la PEA, se observó un incremento más que proporcional de la población subocupada y desocupada frente a la población ocupada.

 

Curiosamente, la fuerte desaceleración del empleo formal no se está traduciendo en un repunte en la tasa de desempleo. De acuerdo con cifras de INEGI, la tasa de desempleo se ubicó en 3.4% de la PEA en noviembre frente a 3.7% en octubre. En general, la tasa de desempleo se ha mantenido alrededor de 3.5% en los últimos tres años

 

 

Si la tasa de desempleo se ha mantenido relativamente estable durante el mismo periodo de tiempo en el cual el empleo formal se ha desacelerado ¿quién de la PEA está absorbiendo las plazas formales que se están dejando de crear en la economía mexicana?

 

Anteriormente, identificamos a una PEA de 61.8 millones de empleados en población ocupada (55.4 millones), subocupada (4.3 millones) y desocupada (2.1 millones).

 

¿Dónde figura el empleo formal dentro de la PEA? Sabemos que el número de afiliados del IMSS en noviembre de 2019 ascendió a 20.8 millones de trabajadores. Esto representa 34% de la PEA. En tanto, la población subocupada y la desocupada representan de manera conjunta un 10% de la PEA. Esto nos deja con un 56% restante de la PEA atribuible a la economía informal.

 

Haciendo éste cálculo, se puede apreciar que el empleo informal creció 3.8% anual en noviembre de 2019 y que desde julio de 2016, la economía informal ha venido ganando terreno en la economía mexicana, dada la tendencia positiva en el ritmo de crecimiento anual del empleo informal.

 

 

En este sentido, la razón por la que la tasa de desempleo se mantiene relativamente estable en México a pesar de que el empleo formal se ha venido desacelerando de manera importante obedece a dos factores principales: (i) un repunte de la población desocupada, y (ii) un mayor dinamismo del empleo informal. Por lo tanto, estos dos factores están compensando la fuerte desaceleración del empleo formal. En otras palabras, el empleo en México está perdiendo calidad y está migrando hacia fuentes informales o hacia aquéllas de medio tiempo, en detrimento de la productividad, la cual es una de las principales fuentes de crecimiento económico en un país. De este modo, podemos ver una vez más cómo es que la recesión económica se está empezando a reflejar gradualmente en el mercado laboral mexicano.

 

Ahora bien, ¿este dinamismo es reciente o lleva más tiempo manifestándose en la economía mexicana?

 

Vale la pena observar la siguiente gráfica en la que hacemos una partición de la PEA por empleo formal, informal, población subocupada y desocupada desde 2014 hasta 2019.

 

 

De acuerdo con la gráfica, la PEA pasó de 56.2 millones de mexicanos en 2014 a 61.7 millones. En promedio, la PEA ha crecido 1.9% cada año en dicho periodo. Ese dinamismo se explica por un crecimiento promedio anual de 3.5% del empleo formal versus un 1.5% promedio anual del empleo informal. Esto ha dado como resultado que el empleo formal haya pasado de representar 31% de la PEA en 2014 a 34% en 2019, mientras que el empleo informal de 57% a 56%, respectivamente. Por su parte, la población desocupada ha caído 4.7% en promedio cada año y la subocupada ha crecido a razón promedio anual de 1.6%.

 

En general, en los últimos cinco años se ha logrado formalizar a un mayor ritmo a la economía mexicana, aunque el sector informal todavía sigue pesando cerca de 60% de la PEA. No obstante, las cifras de 2019 sugiere que probablemente se interrumpió el dinamismo que se venía dando en el empleo formal, lo cual tiene implicaciones negativas para el desarrollo y el crecimiento de nuestro país.

 

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