Tres casos que muestran que el sistema para combatir la violencia contra la mujer podrían ser representados por cualquiera de los monumentos pintarrajeados por la ira de quienes claman justicia por un feminicidio o una agresión sexual.

1.- Un magistrado acosador

La destitución e inhabilitación de 10 años a un magistrado por acosar sexualmente a 10 mujeres, salió barata: de a un año por cada mujer acosada. El miembro del poder judicial debió ser despedido sin la posibilidad de que pueda volver a ser impartidor de justicia, y se le debió abrir una investigación penal, pero el mensaje es que después de 10 años las puertas están abiertas para volver.

¿Qué esperanza tienen las mujeres que buscan justicia si el órgano impartidor de justicia tiene en sus filas acosadores?

¿Alguien protegió al magistrado Fernando Reza Saldaña para que pudiera acosar a 10 mujeres? ¿Alguien estuvo amenazado para no denunciar? ¿Y después de la inhabilitación qué sigue?¿Se conformó una comisión o grupo que investigará si es el único caso?

El acoso en el Poder Judicial es de suma gravedad, porque nos muestra cómo se ha incubado en la cúpula del Poder Judicial la visión de que la mujer puede ser molestada, y en algunos casos hasta agredida, hasta que se descubre. Y resulta más grave si considera que es el Poder Judicial el que resuelve si un acusado de agresión sexual es culpable o inocente.

Después de quedar demostrado que entre los magistrados puede haber semejante problema, no estaría de más promover una comisión interna que defienda los derechos de las mujeres dentro del Poder Judicial y que, además, revise las sentencias dudosas sobre casos de violencia de género.

2.- Un MP de fiesta

En el municipio de Chimalhuacán, en Estado de México, una familia no pudo presentar una denuncia por violencia sexual contra una menor en la Agencia del Ministerio Público especializada en denuncia de violencia contra la mujer porque, se argumentó, se suspendió el levantamiento de actas al mediodía de ese 31 de diciembre porque era día festivo.

–¿Pero ahí en la puerta dice que el servicio es hasta las cuatro de la tarde?

–…pero hoy es día festivo, ahora, hasta el jueves, le respondieron a la familia al finalizar 2019.

3.- Horas para presentar una denuncia

También en diciembre, en la Ciudad de México, la jefa de Gobierno tuvo que acudir a una agencia del MP porque dos mujeres llevaban 24 horas esperando a poder interponer una denuncia contra hombres que se subieron al vagón de las mujeres. La presencia de la gobernante capitalina, era sólo para que las atendieran.

#A’iVieneElLobo

Después de una agresión sexual la mujer tiene todo en contra: Primero, la decisión de ir a presentar la denuncia, pues puede confrontar a todo su entorno. La poca capacitación en algunas agencias del MP que no toman el problema con la seriedad y el tacto requerido, y finalmente, miembros del Poder Judicial acosadores. El problema de la violencia de género es una emergencia nacional que requiere no escatimar en recursos, capacitación, e, incluso, en el replanteamiento de las leyes para garantizar justicia, pero una parte del Legislativo no lo ha entendido.