El avión presidencial no podía venderse. No se vendió. Costó cientos de miles de pesos mantenerlo estacionado y viene de regreso. Lo va a usar esta administración, como todas las anteriores, pero después de darse golpes de pecho y de gastarse una fortuna de tú, mí, nuestro dinero, en vuelos comerciales y mantenimiento inútil.

El avión presidencial sí puede recorrer distancias cortas. Hay mil evidencias en todo el mundo.

La economía no solo no está bien, sino que llevaba años sin estar así de mal. Porque no hay crecimiento. Porque no se venden coches. Porque no hay inversión. Porque desaparecen empleos por puñados. Por mil razones.

La producción petrolera no solo no ha crecido, sino que ha caído como nunca.

La delincuencia no responde al hecho de que los jóvenes se droguen. Tampoco está directamente relacionada con la pobreza; no al menos la delincuencia organizada y de alto impacto. Así que no: no están atacando las raíces de la violencia. No: los programas tipo el de los ninis no sirven para eso, al margen de que tampoco están siendo operados con eficacia: la lana no llega, y cuando llega no llega de una manera transparente. Porque tampoco se lucha realmente contra la corrupción.

Y es que no, no investigaron a fondo a Bartlett. Vaya, ni siquiera igualaron los estándares de investigación de Virgilio Andrade. Repito: de-Virgilio-Andrade-.

No: la destrucción del Seguro Popular no mejoró la salud pública. Al contrario. Hoy es más cara y más ineficiente. Intentan venderte como un triunfo la solución de problemas provocados por ellos mismos. Vaya, que te ponen pomada en el golpe que te dieron. Te mueven, pues, a una relación codependiente. Vas a gastar mucho más, tú, persona sin recursos, de lo que gastabas con el PAN o el PRI.

No hay un gabinete paritario. En la administración de López Obrador, como en las anteriores, hay más hombres que mujeres a cargo de casi todo.

No, no le dieron un golpe de Estado a Evo Morales.

No, no respondemos a cada tuit de Trump con un estate quieto. Al contrario: estamos más obsecuentes que nunca.

No bajaron los precios de la gasolina. Y no van a bajar: ya nos lo dijeron.

No van a construir más de tres sucursales del Banco del Bienestar al día.

Pensar que te gobierna gente competente es aceptar todo lo dicho. Sobre todo, es aceptar que está bien que te mientan como nadie, nunca, cada día. En nombre del bien, claro… Con un taco de barbacoa en la mano. Ah, y con Fernández Noroña en toalla.

                                                                                                                                     @juliopatan09