Sherwood (creador de la cartera de Belmond) siempre intuyó que existían intereses por los trenes antiguos. Y por supuesto, alentados por la prensa de estilo de vida, en una subasta en Monte Carlo (Mónaco), sumó “dos autos que parecían dormir” para lanzar un extraordinario tren vintage que une a dos hermosas ciudades, Inglaterra y Venecia. Sherwood recorrió varios museos, espacios ferroviarios y jardines privados de Europa y comedores de fantasía. Of course, restauró carros de tren al estilo Art Decó y relanzó el Venice Simplo—Orient—Express en 1982. En aquel entonces, sólo contaba con dos trenes cuyos diseños interiores los realizó René Prou. Tiempo, después, durante la Segunda Guerra Mundial, esta última se guardó en Limoges (Francia).

El tren para dormir (3425) era parte del tren en el que el rey Carol de Rumania escapó con su amante en los años cuarenta. Los tres coches/trenes del comedor tienen pedigríes intrigantes, Etoile du Nord, con bella marquetería, fue la parte posterior de una carrera del Rapid King Carol I (Pullman), un servicio plural en Rumania por la costa del Mar Negro. Lo llamaron el L´Oriental, decorado en laca oscura y fue en una ocasión parte de la Cote De´ Azur, un singular tren que lleva a los jóvenes de París a Niza (otra ciudad hermosa). Y el comedor tren 4141 fue parte de este tren exitoso que se unió después al Deauville Express. El tren cuenta con. Paneles de Lalique. Y este hermoso tren –en el que viajé por primera vez— viaja a través de Europa continental. No me olvidó que su viaje clásico es la ruta nocturna semanal hacia y desde Londres a Venecia (pasando por la Ciudad Lux) a través de los Alpes y cruzando un pequeño lago veneciano. Y existen dos rutas diferentes: de Londres a Venecia (que fue el que realicé), donde el tren pasa por el túnel Gotthard, y de Venecia a <Londres por otro túnel, Arlberg. Para los que aman viajar en tren, los viajeros exigentes toman el tren en Londres y luego a Venecia como viaje de regreso.


Una vez al año, el Venice Simplon—Orient—Express realiza un viaje de cinco noches entre París y Estambul. Es misterioso por las sorpresas que abundan desde la deliciosa comida europea que degusté, sin olvidarme de las paradas nocturnas entre Budapest/Bucarest, y en el día se detiene en Sinaia/Varna, “para excursiones a estos destinos. El tren viaja ipso facto desde Estambul a Venecia. Recientemente, lanzaron un viaje anual entre <parís y Berlín, que –para mí– une dos de las escenas más culturales con un dinamismo que envuelve a todo viajero.


El tren se compone de los célebres coches para dormir, tres coches de comedor, un coche—bar completo con piano de cola y pianista residente, y una boutique. Los trenes cuentan con madera pulida, marquetería francesa/inglesa, telas de felpa y detalles como candelabros antiguos y ganchos para colgar relojes de bolsillo. Me quedé con uno. Las cabinas son individuales, dobles o pueden configurarse juntas como una suite, para parejas, familia o enamorados plurales. Ya cuando regresaba a mi camarote, mi camarero lo había convertido en una bella litera con sábanas de hilo de Egipto y mantas únicas (¡compré una). En la mañana, durante el desayuno –en el carro comedor– el mayordomo se lleva las camas para devolver la cabina en una sala de estar para observar los paisajes alrededores de los sitios por donde circula este famosísimo tren.


Nuestro anfitrión Pascal Deyrolle, director general del Orient—Express Londres—Venecia, dijo a Status que “ya he completado el círculo. Comenzó como director de cabina a bordo en 1992 y, claro, gozaba conversar y cuidar a mis invitados/viajeros”. Finalmente, podía escribir muchas cuartillas más, pero por el espacio, me limito a señalar que el director tiene varias tareas como la de manejar el equipaje, la limpieza, pero cada quien tiene su propio espectáculo.

Y hasta la próxima, ¡abur!