Leonardo da Vinci
Imagen: MIT El modelo fue construido con impresoras 3D  

Investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) demostraron que el revolucionario diseño de un puente que realizó Leonardo da Vinci hace 500 años, y que le fue rechazado por su cliente, es funcional.

 

Aunque los clientes del genio del Renacimiento rechazaron su diseño, los investigadores comprobaron que el puente habría funcionado.

 

Da Vinci se ganaba la vida trabajando con mecenas adinerados, como Ludovico Sforza, el duque de Milán, quien le encargó su pintura “La última cena“.

 

El Sultán Bayezid II del Imperio Otomano le solicitó propuestas para un puente que conectaría a Constantinopla (ahora Estambul) con su vecina ciudad de Galata.

 

La propuesta de Da Vinci resultó radicalmente distinta al estándar de los puentes que se construían en la época, con 218 metros de alto, y un arco aplanado lo suficientemente alto para permitir que un velero pase por debajo con su mástil erguido, señala un comunicado del MIT.

 

Además de la longitud y el estilo del puente de Da Vinci, el diseño incluyó la innovación de lo que ahora se conoce como paredes de ala, que consiste en estribos a los costados de la estructura que le dotan de estabilidad ante las condiciones naturales como los fuertes vientos.

 

Puente con paredes de ala diseñado por Leonardo Da Vinci. Fuente: MIT

 

“Es increíblemente ambicioso”, dice la investigadora Karly Bast, quien participó en el proyecto de reconstrucción de los planos. “Fue aproximadamente 10 veces más largo que los puentes típicos de esa época”.

 

Los bocetos y las cartas de Da Vinci al Sultán sobre el puente se encuentran en el Manuscrito L, almacenado en el Institut de France en París, de donde se concluye que el material propuesto para la construcción habría sido la piedra.

 

El equipo de investigadores usó 126 bloques para construir un puente en escala de 1 a 500, que tuvo un largo de aproximadamente 1.5 metros, con ayuda de una impresora en 3D.

 

“El modelo se mantiene unido solo por compresión. Queríamos mostrar realmente que todas las fuerzas se están transfiriendo dentro de la estructura”, señaló Bast.

 

“Es el poder de la geometría” lo que hace que funcione. Este es un concepto sólido. Fue bien pensado”, señaló la investigadora.