Cuando en 1997 Hong Kong pasó de protectorado británico a territorio chino, el régimen con capital en Beijing pensó que, así como era inevitable conceder ciertas autonomías económicas a los hongkoneses, su deporte debía ser absorbido por China.

No es que esa pequeña región pudiera suponer gran cantidad de medallas olímpicas (de hecho, sus primeras dos preseas fueron cosechadas unos meses antes, en Atlanta 1996), ni que su futbol pudiera aportar a varios elementos a la selección china (su última calificación a la Copa Asia fue en los años sesenta), sino un tema de pertenencia.

Uno de los caminos para acercar a quien por décadas ha estado lejos, es compartir equipos deportivos. Por esa razón, los Juegos de Beijing 2008 que no escatimaron gasto alguno, decidieron ceder las competencias ecuestres a Hong Kong, con la finalidad de convertirle en coanfitrión de los primeros Olímpicos chinos.

Sin embargo, el tiempo avanzó y Hong Kong se mantuvo aferrado tanto a su selección de futbol como a su representación olímpica (la cual, con pinzas políticas se denomina “Federaciones Deportivas y Comité Olímpico de Hong Kong, China). Nada extraño en un contexto en el que Puerto Rico sólo es independiente de Estados Unidos en el deporte, lo mismo que Islas Feroe de Dinamarca o las cuatro selecciones de futbol en que se divide la Gran Bretaña.

Conforme han subido de tono las protestas contra el afán de Beijing de cortar las libertades hongkonesas, el deporte se ha convertido en la arena de protesta en este 2019. Meses atrás, en un partido amistoso de Hong Kong ante Taiwán (el cual China ya vio como un desafío, recordando que Taiwán es lo que queda del territorio no acaparado por Mao tras la Segunda Guerra Mundial), los aficionados se cubrieron el rostro con bufandas y pitaron el himno chino.

Algo que ha sucedido casi desde el inicio de esa etapa de su relación, en 1997, pero que nunca se había dado de manera tan multitudinaria. Eso propició que se planteara una ley que castigue con prisión a quien falte al respeto al himno chino. Al mismo tiempo, cincuenta de los más importantes atletas originarios de Hong Kong distribuyeron recientemente un manifiesto exigiendo que China mantenga el carácter semiautónomo del ex protectorado británico.

Quienes consideraban imperativo tomar el deporte de Hong Kong en 1997, hoy abren las manos asegurando que la absorción hubiese sido más sencilla. Al tiempo, los hongkoneses empezaron por sólo atreverse a protestar en los estadios y hoy lo hacen al grado de cerrar por varias horas su aeropuerto.

Twitter/albertolati

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