Hace unos meses el fuego devastó miles de hectáreas de bosques y selvas, al cierre de mayo, según datos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), se habían registrado 5 mil 622 incendios forestales, cuyos daños alcanzaron un total de 288 mil 641 hectáreas de suelo mexicano.

Ya sea por los recortes derivados de los planes de austeridad del Gobierno federal o por el retraso en el periodo de lluvias, durante lo más alto de la temporada de incendios quedaron al descubierto las deficiencias en su combate.

Las consecuencias encuentran una explicación, pues el actual director, León Jorge Castaños Martínez, desmanteló al equipo de la Gerencia de Incendios Forestales que contaba con amplia experiencia y redujo el presupuesto para la atención de dichos siniestros.

Durante la crisis de incendios forestales, en vez de estar concentrado en el tema, el director de la Conafor y dos de sus coordinadores generales -Ramón Silva Flores y Jorge David Fernández Medina- celebraron algunas reuniones dentro de instalaciones de la dependencia con la Asociación Mexicana de Profesionales Forestales, la cual hasta el momento era presidida por el propio Silva Flores, además de que los tres funcionarios son miembros activos de la organización.

Presumiblemente, los funcionarios pretenden beneficiar a su propia organización, pues en las reuniones realizadas el 15 y 16 de mayo, a puerta cerrada en la que se emplearon recursos públicos, anticiparon a los integrantes de la asociación, información privilegiada de proyectos y de términos de referencia de licitaciones públicas a celebrarse este año, con la promesa de favorecer a algunos miembros o a sus despachos con jugosos contratos.

La situación, de comprobarse, sería delicada, pues Silva Flores se desempeña como coordinador general de Protección y Restauración y es el responsable del combate de los incendios forestales y la reforestación, mientras que Fernández Medina es coordinador general de Planeación e Información, puesto clave en el manejo de datos y proyectos de la dependencia.

Pasa la estafeta

El próximo 15 de julio, el gobernador interino de Puebla, Guillermo Pacheco Pulido, rendirá su Informe de Gobierno, previo al cambio del Poder Ejecutivo en la entidad.

Pacheco Pulido enfrentó una de las crisis más graves en el estado tras el accidente en que perdió la vida la gobernadora electa, Martha Erika Alonso, sin embargo pudo sortear las dificultades para entregar buenas cuentas.

Luego de ser elegido por los diputados de todas las fuerzas partidistas, Pacheco Pulido logró en seis meses mantener la administración en orden y bajo total imparcialidad en la elección extraordinaria, lo que brinda certeza democrática y política a los poblanos.

Además, logró mantener el ritmo de crecimiento económico del estado e implementar el programa de Becas a Jóvenes Construyendo el Futuro; y en seguridad, se invirtieron 50 millones de pesos en equipamiento para garantizar un mejor desempeño a los integrantes de la recién creada Guardia Nacional.

Pacheco Pulido tuvo aciertos, y, sin duda, uno que habría que reconocerle es el haber mantenido un clima de paz y civilidad en medio de un ambiente que pudo prestarse a los enconos o, incluso, a la violencia, y posteriormente garantizar las condiciones para que los ciudadanos pudieran elegir al siguiente gobernador.

Durante su breve mandato, Puebla logró seguir creciendo económicamente arriba de la media nacional; se le dio certidumbre a la armadora VW, de forma tal que anunció que un nuevo modelo será armado en su planta mexicana; se reactivó la industria militar llegando a los 15 mil millones de pesos invertidos.

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