Ya sea por el desánimo que enfrentan por un futuro incierto, por presión de amigos o problemas familiares, así como su fácil accesibilidad, los jóvenes son cada vez más vulnerables a caer en la adicción a las drogas, aunado que mayoría comienza a consumirla en la adolescencia.

 

En México, más de la mitad de quienes han consumido drogas las han probado entre los 12 y 17 años, y dicha cifra va en aumento, de acuerdo con datos de la última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco.

De acuerdo con el estudio de 2011, 51.7% de quienes habían consumido drogas la comenzaron a probar entre los 12 y 17 años, porcentaje que aumentó a 55.6% en 2016.

 

El camino para una adicción empieza con la experimentación, y, “cuando no te gustó, lo dejas, pero cuando sí comienza un uso cotidiano o de fin de semana”, explicó Manuel Castillo Ruiz, director del Centro de Integración Juvenil Coyoacán, en entrevista con 24 HORAS.

Añadió que, una vez que la persona abusa del consumo cotidiano, posteriormente lo hace de manera explosiva, lo que da paso a una adicción, en la cual cualquiera puede sufrir de un síndrome de abstinencia en donde el cuerpo pide más.

 

“Es como un dulce para el cerebro. Hoy las drogas se diseñan para generar una alta adicción; al no dárselo, el cuerpo empieza a sudar o a temblar”, añadió Castillo Ruíz.

Luchan por sobreponerse

Un ejemplo de este problema es el caso de Luis, un joven de 20 años, el cual lleva aproximadamente cuatro meses en tratamiento debido a su adicción, misma que comenzó con el alcohol a los 11 años, cuando su padre y sus hermanos bebían cada fin de semana.

 

Dos años después decidió seguir los pasos de su hermano y optó por probar la marihuana; le gustó y así continuó haciéndolo durante tres años más, pero más tarde, tras no sentir el mismo efecto, decidió recurrió al crack “y fue ahí donde todo valió”.

 

“Pues desde la primera vez que lo probé, al otro día lo volví hacer y lo volví hacer… así pasaron todos los días”, añadió el joven.

“Si yo veo que mi papá fuma, que mi mamá toma, que mi hermano se droga, que mi abuelo o mi tío, que la figura que yo tengo como referencia lo hace, es muy probable que yo lo haga o que me den permiso que lo haga”, explicó Castillo.

 

Puntualizó que la gente suele alarmarse por la marihuana, la cocaína o de cualquier otra droga ilegal, sin embargo, nunca se han cuestionado acerca del daño que el alcohol puede tener, y refirió que su consumo suele tomarse a la ligera debido a la cotidianidad, pero éste también puede probar una adicción.

 

“Una copa no es malo, lo malo es cuando no medimos la cantidad ni las consecuencias”, explicó.

Aldo tiene 17 años y, a su corta edad, ya ha probado el alcohol, cocaína, marihuana y LSD.

 

“Al principio empecé a consumir marihuana porque me sentía mal, tenía muchos problemas en mi casa, y para mí fue una forma de ayudarme a sentirme bien”, narró el joven al interior del centro de atención, lugar en donde lleva un mes en rehabilitación.

Fáciles de conseguir

El director señaló que, en la actualidad, conseguir drogas es fácil tanto en Internet como en las calles, sumado a que los vendedores las pueden dar un precio accesible, sin embargo, los consumidores desconocen el daño que les puede causar.

Afirmó que los riesgos que existen cuando la persona comienza, son tanto físicos como psicológicos, entre éstos: accidentes automovilísticos, trastornos, enfermedades como cirrosis, cáncer o hepatitis.

Alertó que no se le debe de dar acceso a ninguna droga (legal o ilegal) a los adolescentes, puesto que no están preparados ni física, ni mentalmente, sumado a que también afecta a su desarrollo personal; y están propensos a no tener una autoestima saludable.

Para prevenir que los jóvenes caigan en estas adicciones, recomendó hablar abiertamente, “pero eso sí, no hay que espantar a la gente diciendo que si tomas alcohol te vas a morir”, aclaró.

Por esta razón, añadió, las familias también deben saber cómo actuar, ya que el acceso a estas sustancias es fácil.

 

No obstante, los padres muchas veces no saben cómo dirigirse a sus hijos para evitar las drogas o para enfrentarlos cuando saben que son consumidores.

Finalmente, se mostró en contra de que los padres les digan a sus hijos que no lo hagan detrás de ellos, por lo que recomendó sostener pláticas a diario con ellos desde temprana edad, pues siempre hay la oportunidad, no solamente en una determinada fecha o en algún momento especial.

 

“El decirle al niño no, no significa que no lo quieras, significa que estás velando por su bien, por su salud mental y física”, aclaró.

 

Xavier Rodríguez

LEG