¿Quién no jugó de niño a ser un luchador?, ¿quién no deseó de joven volverse una estrella deportiva? Pocas figuras provocan tanta emoción en una audiencia como aquéllos que desde el ring, desde una pista o desde una cancha conquistan la máxima gloria: la de ganar.

En la Ciudad de México somos muchos los que compartimos el sueño de convertirla en la más segura del país. Muchos, también, quienes hemos vuelto esa ilusión una convicción profesional y personal. Para empezar, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, quien ayer presentó a los embajadores sociales y deportivos a favor de la seguridad y la justicia en la Ciudad de México.

Hablamos de un grupo de figuras, como Julio César Chávez, Atlantis, Daniel Aceves, Joel Sánchez, Sanely, Erick Terrible Morales, Mariana la Barbie Juárez, que aceptaron la invitación de la Fundación Harp Helú y del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia con el objetivo de promover la cultura cívica y de prevención.

Lo van a hacer a través de actividades que fomenten la seguridad ciudadana, entre las que destacan enseñar a los niños y jóvenes a resolver conflictos de forma razonable, dialogada y respetuosa, así como sensibilizar a entrenadores deportivos en prevención del delito y perspectiva de género para fomentar valores entre la ciudadanía.

Es una idea que responde al realista planteamiento que ha hecho la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, respecto a la situación de las violencias en esta capital: no se puede hablar de disminuir la delincuencia si no hablamos del rescate de los jóvenes, y su acceso a derechos como la educación, la cultura y el deporte.

Entendemos que no basta con ampliar la presencia policial, mejorar el servicio de los MP, agilizar la denuncia o aumentar las detenciones de los delincuentes. La seguridad es una meta que sólo se puede lograr si se complementa con un enfoque de programas sociales para el fortalecimiento del tejido asociativo, a través del trabajo en equipo entre ciudadanía y autoridad.

Queremos la medalla de la ciudad más segura del país. Y como todos aquellos que quieren llegar al podio, debemos entrenarnos todos los días para lograrlo en un nuevo esquema de participación ciudadana y comunitaria en que se reubique en su dimensión contemporánea una cultura cívica para la seguridad.

Los datos acerca del homicidio doloso y el robo de vehículo, los que registran menos cifra negra, parecen mostrar un comportamiento cercano a la inflación: hay reducciones de alrededor de 10% en ambos comparando enero de 2019 con diciembre de 2018.

Es una extraordinaria noticia el acompañamiento deportivo de los nuevos embajadores que acuerpan la estrategia de seguridad, como lo son los datos señalados previamente. Sin embargo, al mismo tiempo, existe una amenaza al ciudadano de la zona metropolitana en la calle, el transporte público y en su negocio porque los robos y la extorsión aparecen relativamente constantes.

El esfuerzo anunciado ayer por la jefa de Gobierno podrá convertirse en un detonador de iniciativas y propuestas, siempre y cuando sobre la base de los datos de nuestra realidad entendamos primero que para ganar la medalla que queremos como la ciudad más segura del país, hay que emprender el enorme esfuerzo cotidiano que requiere de parte de todos, empezando por nuestra disposición a la denuncia.

@guerrerochipres