Por formar parte de un supuesto esquema neoliberal impulsado por administraciones pasadas, el Presidente de la República está a punto de acabar con uno de los proyectos que más ha brindado ayuda a las niñas y niños de nuestros país.

 

Las estancias infantiles que se encuentran bajo uno de los programas que alberga la hoy Secretaría del Bienestar podrían verse extinguidas por la decisión del Primer Mandatario de reducirles el presupuesto y dirigir directamente a las familias los recursos anteriormente destinados a estos espacios.

 

Lo que está en riesgo es mucho si se toma en cuenta el nivel socioeconómico de los beneficiarios de este programa. Se trata de madres o padres que educan a sus hijos solos, que trabajan, que estudian o se encuentran en situación de desempleo, y que, además, se ubican en el rango de pobreza, de acuerdo con los parámetros establecidos por el Coneval. Es decir, la población más vulnerable de nuestro país.

 

Sin embargo, la responsabilidad de atender a los menores va más allá del programa que se aloja en la Secretaría del Bienestar. Los retos también. Veamos lo que sucede en dos instituciones que tienen entre sus responsabilidades el cuidado infantil.

 

En el caso del IMSS, el número de Estancias de Desarrollo y Bienestar asciende a 1,357, lo que representa únicamente el 23% de la cobertura si se toma en cuenta la demanda existente. Esto quiere decir que la institución reporta una desatención de servicios de guardería del 77% de sus derechohabientes de entre 0 y 4 años de edad. Para alcanzar la universalidad de este servicio, se requerirían 40 mil millones de pesos adicionales a su presupuesto anual.

 

En cuanto al ISSSTE, este órgano dispone únicamente de 246 espacios para el cuidado de los hijos de los servidores públicos federales. Si bien el instituto no cuenta con un registro de la demanda no atendida, es claro que se encuentra muy lejos de cumplir con la meta de la atención universal. Simplemente para poner en operación 123 nuevas guarderías, se requeriría de 580 millones de pesos al año, sin tomar en cuenta el costo de su instalación.

 

México se encuentra muy lejos de cumplir con una de sus obligaciones primarias que es la atención de nuestros hijos. Han sido muchos los logros alcanzados en los últimos años. Uno de ellos es la transformación de las estancias infantiles en centros de educación preescolar y la posibilidad de que los menores puedan obtener su certificado de este fundamental nivel de estudios.

 

La educación es la mejor herramienta para combatir a la pobreza. Y todo parece indicar que el Presidente López Obrador ha puesto por encima el dogma sobre las necesidades de muchas familias de contar con un espacio para iniciar el camino de la formación de sus hijos. Eso les pasa por neoliberales.

 

Segundo tercio. El ex Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, empieza un largo camino en pos de la gubernatura de Nuevo León. El PRI no podría tener mejor candidato para rescatar a ese estado de la pesadilla que ha sido El Bronco.

 

Tercer tercio. Dicho por el Presidente de la República: “Hay toda una campaña y es importante ventilarlo, están muy molestos algunos del Conacyt. Hay mafias en todo, hasta en la ciencia, porque tenían sueldos elevadísimos y tampoco tenían tanto nivel académico, entonces se sienten desplazados”. Los científicos, nuevos enemigos de la Cuarta Transformación.