PARÍS.- La oficina del fiscal solicitó hoy dos años de prisión para el ex boxeador profesional Christophe Dettinger, quien está bajo proceso acusado de golpear a dos gendarmes durante una protesta de los “chalecos amarillos” en París, a principios de enero pasado.

 

Dettinger, quien ya ha pasado más de un mes en prisión preventiva, está siendo juzgado en el Tribunal Penal de París por violencia deliberada en reuniones públicas contra personas con autoridad, una de las cuales habría sufrido lesiones que requirieron incapacidad temporal para trabajar.

 

“El señor Dettinger está en un registro de violencia legítima (…) convencido de que está en su derecho”, sostuvo el fiscal durante la audiencia celebrada este miércoles y exigió además la obligación de compensar a los dos gendarmes, agredidos en el llamado Acto VIII, que tuvo lugar el pasado 5 de enero.

 

El abogado de uno de los gendarmes dijo haber visto a “un hombre que se mantuvo en la legitimación de sus acciones”, mientras que el ex boxeador admitió haber cometido un error, pero explicó que su comportamiento fue una reacción de ira por la “paliza” que estaban dando los policías a los manifestantes.

 

Video grabaciones difundidas de las protestas del Acto VIII muestran al hombre agrediendo a un policía en el puente Léopold-Sédar-Senghor, que atraviesa el río Sena, y luego golpeando a otro en el suelo.

 

El fiscal exigió tres años de prisión contra Dettinger, quien “se está preparando, ajustándose los guantes. Golpea, apunta a la cabeza. Él está en la omnipotencia. Estas escenas son de violencia inaudita y deben ser castigadas”. Sin embargo, uno de los años fue suspendido y puesto a prueba.

 

“Estoy aquí para pagar un error. Lo único que no quiero es decir que soy un linchador de policías, un asesino. Quería evitar una injusticia y cometí otra. Cuando me veo golpeando a un gendarme en el suelo, me avergüenzo”, declaró Dettinger, quien es defendido por tres abogados.

 

El ex boxeador dijo que cuando se registraron los hechos quería acudir al rescate de una mujer que cayó al suelo y fue golpeada por un gendarme, explicación que fue confirmada por la francesa de 37 años al rendir testimonio en la audiencia, de acuerdo con reportes del periódico Le Monde.

 

El otro testigo interrogado este miércoles fue el gendarme que resultó menos herido, quien declaró que “tuvimos mucha suerte, podría haber sido mucho más serio, especialmente si uno de nosotros hubiera sido arrojado por el puente. Con nuestro equipo, es muy difícil nadar”.

 

gac