La mayoría de los tricolores y funcionarios federales confirmó sus pronósticos el pasado 1 de julio: perder la Presidencia de la República. Pero sus cálculos se quedaron cortos en los Congresos y alcaldías.

 

Nunca midieron la dimensión de la masacre, y hoy a “toro pasado” hablan del desprestigio, la corrupción, del abismo que hay entre gobernantes y gobernados, del voto de castigo y, claro, le avientan la culpa a Enrique Peña, al pleito Osorio-Videgaray y al malogrado candidato Meade.

 

Los 12 gobernadores priistas en este 2019 -que en verdad son 14 con la traición al perredismo de Silvano Aureoles Conejo y el interinato de Guillermo Pacheco Pulido (cercano a Melquíades Morales y a Mario Marín)- están en el fondo contentos.

 

¿Cómo es posible que estén contentos los 14 gobernadores del PRI después de la histórica derrota?

La respuesta es sencilla para Alejandro Moreno (Campeche), José Ignacio Peralta (Colima), Miguel Riquelme (Coahuila), Alfredo del Mazo (Edomex), Héctor Astudillo (Guerrero), Omar Fayad (Hidalgo), Juan Manuel Carreras (SLP), Claudia Pavlovich (Sonora), Quirino Ordaz (Sinaloa), Alejandro Murat (Oaxaca), Marco Antonio Mena (Tlaxcala) y Alejandro Tello (Zacatecas); se quitaron al jefe.

 

Hoy en tiempos de la 4T no tienen que rendirle cuentas a nadie, ya que el dinero de sus participaciones ellos lo administran, ellos harán sus listas y tendrán la oportunidad de hacer política con los miembros del gabinete federal.

 

Que nadie se engañe, los gobernadores priistas con Presidente en Los Pinos son empleados.

 

Claro que los recursos serán más vigilados que nunca, pero, en general, ningún gobernador tricolor vio disminuido su presupuesto y, lo mejor, llegarán a tiempo los depósitos, y nadie se los escatimará ni negociará. Cerrar la llave y abrirla desde la Secretaría de Hacienda es una práctica que por muchos años sufrieron alcaldes y gobernadores con Presidente emanado del Revolucionario Institucional.

 

Ahora bien, los gobernadores del PRI tendrán un primer semestre de año muy cuidadoso, porque saben que no tienen nada que hacer en las elecciones de este año, donde arrasará Morena. El año que entra no habrá elecciones, y desde ahora se preparan para 2021, cuando esperan recuperarse en San Lázaro y mantener o recuperar algunas gubernaturas.

 

Para ello necesitan un líder, una persona que “prenda” al priismo, que lo entusiasme, que lo organice. Y ya tomaron una decisión: decantaron las posibilidades (José Narro, Enrique de la Madrid y Ulises Ruiz) y se decidieron por la ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega.

 

La oriunda de Dzemul quiere un proceso democrático y abierto a las bases, tiene experiencia suficiente para el gran reto, conoce bien el país y entiende muy bien lo que vive su partido.

 

La doctorante en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Complutense de Madrid ya está en la mayoría de los teléfonos inteligentes de los priistas, a través de un video por WhatsApp, con millones de reproducciones.

 

Ahí se compromete a escuchar y estar de cerca, buscar la reconciliación, construir una estrategia electoral, liderazgo con energía y ser verdadera oposición.

 

Quizá la última oferta es la que más éxito ha tenido entre los gobernadores, los ex gobernadores, alcaldes y ex alcaldes, diputados y ex diputados, ser oposición, contrapeso de poder y un muro para las decisiones del presidente López Obrador.

 

Los 12 gobernadores del PRI que forman parte de la Conago apoyarán a Ivonne Ortega, auxiliada por personajes como Manlio Fabio Beltrones y un grupo de empresarios que ven representadas sus ideas con el PRI que propone la ex diputada local y federal, ex presidenta municipal y ex aspirante presidencial en 2018.

 

Los 12 gobernadores del PRI ya escogieron a la sucesora de Claudia Ruiz Massieu: Ivonne Ortega Pacheco.

 

 

@GustavoRenteria
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