En medio de la rebatinga por el presupuesto de la UNAM, me puse a buscar y encontré algunos documentos que respaldan la compra de automóviles para directivos de la Máxima Casa de Estudios y que no tienen nada que ver con mejorar la calidad de la educación, e incluso rayan en la indignación. Vean ustedes, queridos lectores, cómo parece que en Ciudad Universitaria tienen tantos coches como para abrir una licenciatura muy al estilo Top Gear.

La Dirección General de Orientación y Atención Educativa, que encabeza Germán Álvarez Díaz de León, solicitó una camioneta, pero no cualquiera, sino una marca Jeep Renegade Sport modelo 2018, con rines de aluminio, aire acondicionado, seguros, espejos y vidrios eléctricos, faros de niebla, volante de posiciones, etcétera… Eso sí, en color plata (para no llamar la atención), la cual le costó a la universidad la módica cantidad de 384 mil 500 pesos.

Y no se quisieron quedar atrás otras áreas de la UNAM. A la Unidad de Coordinación Tesorería le asignaron un Honda CR-V EX modelo 2018, por el que se desembolsaron 411 mil 900 pesos, y sí, también en color plata; y a la Facultad de Odontología –División de Estudios Profesionales-, una Toyota RAV 4 SUV modelo 2018 en color gris oscuro, de 341 mil 793 pesos.

En el año 2017 también compraron unas camionetas. Dos Honda CR-V turbo plus, por 890 mil 802 pesos, la color blanco diamante para la Unidad de Coordinación Administrativa y la gris metálico para la Coordinación de Difusión Cultural.

Y el señor rector Enrique Graue no podrá decir que no ve los camionetones, porque la Secretaría de Desarrollo Institucional, a cargo de Alberto Ken Oyama Nakagawa, y cuya oficina se ubica en el piso 8 de la Torre de Rectoría, solicitó y le entregaron una Toyota RAV4 XLE AWD color gris metálico, de 390 mil 500 pesos.

Y si el mandamás de la UNAM no ve la camioneta anterior, quizá sí vea la KIA Sportage LX color mercury blue, que también tiene asignada la Secretaría de Desarrollo Institucional y la cual le costó a la universidad 345 mil 900 pesos, y que se estaciona a un lado, además de un KIA, pero modelo New Sportage EX, color sparkling silver, de 385 mil 900 pesos que también se ve por la Dirección General del Deporte Universitario.

La oficina del secretario general, Leonardo Lomelí Vanegas, tiene a su disposición un Honda HRV UNIQ CVT color blanco orquídea, de 323 mil 900 pesos, pagado con recursos de la UNAM, y este año también le asignaron un Toyota Corolla color plata, de 288 mil 200 pesos.

A la Dirección General de Comunicación Social también le dieron una KIA Sportage EX que tuvo un precio de 369 mil 900 pesos, porque está más equipada, área que también tiene tres automóviles KIA RIO LX modelo 2019, y por los que se desembolsaron 734 mil 700 pesos. A la extinta Secretaría de Atención a la Comunidad Universitaria, hoy renovada y conocida como Secretaría de Prevención, Atención y Seguridad Universitaria, le asignaron un Honda CR-V con sistema de audio de seis bocinas, vestiduras en piel, cámara de reversa, faros de halógeno, rin 18” y color blanco diamante, que tuvo un precio de 445 mil 401 pesos.

La encargada de firmar los documentos anteriores es Guadalupe León Villanueva, la directora general de Proveeduría de la UNAM, ex funcionaria del sector salud federal, ex trabajadora en la administración deportiva del equipo de Futbol Pumas y ex colaboradora, cercanísima, del rector Graue.

EN EL BAÚL: lo dijimos en esta columna, a principios de diciembre, en un texto al que titulé “Y se abrieron Los Pinos”. Este lunes publicaré en mi cuenta de Twitter [email protected] el listado de todas las obras de arte de las que nadie sabe y nadie supo qué pasó con ellas. Por el momento me despido deseándoles ¡una muy feliz Navidad y agradeciendo por su lectura! ¡Abrazo profundo con todo el cariño a rabiar de este duende preguntón!

¡¡¡Regresarééé!!!