Andrés Manuel López Obrador tiene la facultad constitucional de nombrar y remover a los miembros de su gabinete. Tiene que tocar base con el Poder Legislativo en algunas ocasiones, pero como tiene mayoría su partido (Morena), no tiene ningún impedimento legal, económico, ni político para poner y quitar, para contratar y despedir a quien lo acompañará en esta primera mitad de su sexenio.

Con esa prerrogativa que tiene el titular del Ejecutivo nombró como “superdelegada” a Delfina Gómez Álvarez, decisión que no fue muy bien recibida por el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza. Pero con alta política, caballerosidad, mano izquierda y cediendo, ambas partes trabajan de manera fluida.

Bajo este mismo tenor de designar como gobernador sombra, representante personal, precandidato y piedra en el zapato a los perdedores de las pasadas elecciones, ¿quién le podría impedir al tabasqueño que envíe a Puebla como coordinador estatal -para vigilar los programas de desarrollo- a Miguel Ángel Barbosa?

Con una mano en la cintura puede darle las gracias a Rodrigo Abdalá, de 35 años, que tiene que cumplir su tarea de diputado federal para darle cobijo al derrotado en las urnas, en los reconteos de votos, y finalmente en la sesión de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, los primeros minutos de este domingo.

De confirmarse esta decisión, a diferencia de los mexiquenses, los poblanos saldrían perdiendo.

La relación entre la gobernadora Martha Erika Alonso y Barbosa está rota; hay muchos agravios guardados y decenas de heridas abiertas.

Hábilmente Del Mazo nunca le faltó al respeto a doña Delfina, y hasta su jefe, el Presidente de la República, ya le dejó claro a la texcocana que el gobernador se llama Alfredo.

En Puebla, aunque recibiera instrucciones precisas Barbosa, no podrían trabajar juntos; sería imposible coordinarse, y más cuando el propio Presidente de México ya le declaró la guerra al morenovallismo con aquello de que no irá a Puebla.

¿Qué quiso decir López Obrador?, ¿les cerrará la llave del presupuesto o acaso pondrá en su lista negra a la entidad?, ¿los abandonará el secretario Durazo en la lucha contra el huachicol o la Secretaría del Bienestar pondrá en su prioridad número 32 al estado que aún gobierna Tony Gali?

Ojalá y el huésped de Palacio Nacional respire hondo y entienda que enviar a Barbosa sería el inicio de la desestabilización y la mecha que prendería un estado de la Federación.

Si hay elementos de sospecha entre los magistrados, que se hagan públicos, y se proceda en su caso; pero ojalá el Presidente no se equivoque enviando a Barbosa a Puebla.

Ya lo dijimos, le puede dar chamba cuando quiera y donde sea.

@GustavoRenteria
www.GustavoRenteria.mx

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