FOTO: ESPECIAL Antonino de Leo, representante de la UNODC, precisó que elementos de la Semar, Sedena y la PF destruyeron un total de 29 mil 692  

Durante el período de junio 2016 y julio 2017 las superficies de sembradíos de amapola en el país ascendieron a 30 mil 600 hectáreas (ha), mientras que, en el período 2015-2016, la cifra de extensión de los cultivos había sido de 25 mil 200 ha, es decir, la presencia de los insumos aumentó en un 21% entre ambos periodos.

 

En conferencia de prensa, Antonino de Leo, representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), precisó que durante este último periodo, los elementos de la Secretaría de Marina (Semar), Defensa Nacional (Sedena), así como de la Policía Federal (PF), destruyeron un total de 29 mil 692 ha.

 

“Eso no significa que no hay cultivo. Sí hay cultivo. Se necesita más información para entender por qué a mayor erradicación, también se detecta un incremento de cultivos importantes en el país, y pueden ser varios otros factores”, puntualizó de Leo durante la presentación del reporte: “México, Monitoreo de Cultivos de Amapola 2015-2016 y 2016-2017″.

 

Asimismo, el titular del organismo internacional resaltó que la presencia de la siembra continúa realizándose en seis principales entidades de la República: Guerrero, Oaxaca, así como en el norte de Nayarit; y desde luego, en los estados del denominado Triángulo Dorado: Chihuahua, Durango y Sinaloa.

Por su parte, Óscar Santiago Quintos, titular de la Oficina Nacional de Política de Drogas de la Procuraduría General de la República (PGR), remarcó que el fenómeno de los narcóticos es uno de los principales retos que enfrenta el país, puesto que ha impactado en la salud pública y la seguridad.

“Tenemos hoy la posibilidad de conocer con alto rigor metodológico las zonas que son susceptibles de ser utilizadas para la siembra lícita de plantíos, así como identificar el impacto que esto tiene en las comunidades ”, afirmó el funcionario, y señaló que el reporte tiende a convertirse en uno de los principales insumos para el diseño de políticas públicas, ya que cuenta con evidencias científicas, precisas y actualizadas.

 

Xavier Rodríguez

 

TFA/LEG