Un informe del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos reporta que el multimillonario negocio de las drogas deja terribles cifras de muerte en México.

Las últimas tres administraciones se dedicaron a jugar con fuego y son responsables de este clima de inseguridad y preocupación.

De acuerdo a estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública, México registró 18 mil 835 asesinatos durante los ocho primeros meses de 2018.
La cifra representa, en promedio, 77.5 homicidios al día en todo el territorio nacional.

Los estados con más homicidios durante los primeros ocho meses de 2018 son: Baja California, con mil 814 casos; Guanajuato, con mil 671; Guerrero, con mil 507; Estado de México, con mil 472 y Chihuahua, con mil 293.

La ferocidad desplegada por el crimen organizado contrasta con la amabilidad de las medidas anunciadas por el próximo Gobierno.

Andrés Manuel López Obrador, Presidente electo, anunció justo en Guerrero en su gira de agradecimiento la: “Creación de una Guardia Civil (que) agrupará a todas las corporaciones de seguridad, pero sin violar los derechos humanos… Una Guardia Civil que no sustente su actuación en el uso excesivo de la fuerza… Va a ser un ejército de paz; la palabra guerra va a quedar descartada por completo… No queremos en México la guerra de ningún tipo; queremos vivir en paz”.

Sin embargo, el crimen organizado sigue con su estrategia de actividad violenta que va en una sola dirección, atacando y hostigando a las fuerzas de seguridad y a las personas.

Y el vocabulario no cambia:
Andrés Manuel López Obrador, Presidente electo, dijo el 2 de octubre: “Vamos a buscar la paz y la tranquilidad atendiendo las causas que han originado los problemas de inseguridad y de violencia… Siempre he pensado que no se puede enfrentar la violencia con la violencia, que no se puede apagar el fuego con el fuego; no se puede enfrentar el mal con el mal… El mal hay que enfrentarlo haciendo el bien. La paz y la tranquilidad son frutos de la justicia”.

El narcotráfico es un problema de país que requiere una solución de país.

El riesgo es real, el desgaste va a ser muy grande y las víctimas de la violencia exigen justicia.
La obligación es mantener la ley y la paz.

Milonga: no llegaron para distribuir buenos oficios, sino para hacer valer la ley, y ya sienten la presión de aquéllos que no quieren perder privilegios. Están ahí para devolver la decencia y transparencia de los cargos. Mario Delgado, pastor del rebaño, comienza a imponerse en San Lázaro rodeándose de gente con sentido común y Santiago Taboada, alcalde de Benito Juárez, quien va contra el cártel inmobiliario.

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